De vuelta a la Fórmula 1 con Cadillac, Sergio Pérez no solo luce una sonrisa renovada. En Miami, el mexicano también dejó claras sus ambiciones: prolongar su aventura mucho más allá de su contrato actual.
Tras una temporada de ausencia en 2025 y un final complicado con Red Bull Racing, Sergio Pérez parece renacer desde su regreso a la parrilla. A sus 36 años, el piloto recupera lo que le había faltado: la intensidad del fin de semana de carrera.
«¡Fantástico! Me doy cuenta de lo mucho que me gusta la competición», confiesa en el paddock del Miami International Autodrome.
El trabajo en equipo, la preparación, la presión… tantos elementos que han reavivado su motivación. «Es genial trabajar con un equipo. Todavía tengo mucha de esa energía que se pone en un fin de semana de carrera», explica.
Una mentalidad que ha modificado profundamente sus intenciones iniciales: «Es un resurgimiento de la motivación que incluso ha cambiado mis planes iniciales. Cuando volví a la Fórmula 1, pensaba que sería un capítulo breve. Pero ahora quiero quedarme más tiempo».
Una ambición que va más allá de Cadillac
Actualmente comprometido por dos temporadas con Cadillac, Pérez ya mira más allá. «Mi contrato aquí es de dos años. Pero yo pienso más bien en cuatro», afirma.
El mexicano condiciona, sin embargo, esta prolongación a dos elementos: el rendimiento y el equilibrio personal. «Mientras sea competitivo, seguiré. Y mi familia debe estar de acuerdo. Y lo está».
Un discurso sereno, pero que también se inscribe en un contexto competitivo. La sombra de jóvenes talentos, como Colton Herta, ya se cierne sobre el futuro del equipo, en caso de que obtenga la superlicencia.
Una mirada crítica a la F1 actual
A pesar de este renovado entusiasmo, Pérez no oculta sus reservas sobre la dirección técnica de la disciplina. «No me gustan mucho estos cambios. Se ha convertido en una Fórmula 1 completamente diferente», explica.
El piloto reconoce los retos económicos, pero considera que aún hay que encontrar el equilibrio: «Entiendo la dirección que debe tomar el deporte para seguir siendo atractivo económicamente. Pero aún queda mucho trabajo por hacer».
Su conclusión es clara: «Estamos aquí porque nos gusta correr. Y tengo la sensación de que hemos perdido un poco de esa pasión».
Al igual que muchos pilotos, destaca especialmente la complejidad relacionada con la gestión de la energía: «Esto hace que la Fórmula 1 sea menos divertida que antes».
Y, a pesar de los recientes ajustes, espera más: «Los que toman las decisiones deben escucharnos mejor, hay otras cosas que queremos cambiar».
Verstappen como referente
Al ser preguntado por sus antiguos compañeros de equipo, Pérez señala sin rodeos a Max Verstappen como la referencia. «Max Verstappen es el número uno», afirma rotundamente.
Pero el mexicano matiza inmediatamente: «No está tan lejos por delante». Según él, las diferencias también tienen que ver con la comodidad en el coche: «Si todos hubiéramos tenido un coche en el que estuviéramos 100 % cómodos, todos habríamos estado muy cerca».
Por último, Pérez mantiene los pies en la tierra en lo que respecta a Cadillac. El objetivo aún no es luchar por la victoria, sino progresar paso a paso. «Dejar atrás a algunos equipos. Si lo conseguimos, sería fantástico».
Su ambición es clara: «Sueño con superar a dos o tres equipos consolidados de aquí a finales de año».
Un objetivo moderado, pero revelador de un piloto que, a pesar de los años, no ha perdido nada de su apetito.