Sergio Pérez llega a Miami con un reto especial: correr en suelo estadounidense con Cadillac, en lo que ya parece una cita simbólica para el equipo. El mexicano ha descrito un ambiente especial, impulsado tanto por el público local como por la numerosa comunidad latina presente en Florida.
En el plano deportivo, Sergio Pérez considera que Cadillac progresa cada fin de semana. Sin embargo, Miami será una prueba más reveladora, ya que la escudería introduce un amplio paquete de mejoras, al igual que gran parte de la parrilla. Para él, el éxito del fin de semana se medirá de forma sencilla: hacerlo mejor que en Suzuka.
El mexicano también ha aplaudido los ajustes reglamentarios decididos antes de Miami. Tras el accidente de Ollie Bearman en Suzuka, consideraba urgente actuar por razones de seguridad. Pérez valora sobre todo el hecho de que pilotos, equipos, la FIA y la F1 hayan trabajado juntos para mejorar la situación. No obstante, se mantiene prudente: solo rodar en condiciones reales permitirá medir el efecto de estos cambios.
¿Tiempo tormentoso el domingo?
El tiempo también podría entrar en juego. Pérez indicó que una reunión con la FIA permitiría evaluar el escenario del domingo, ya que las previsiones parecían preocupantes y apuntan actualmente a un alto riesgo de tormentas. Si es así, una ley estadounidense podría obligar a suspender el Gran Premio. Y en Miami, cuando llueve, rara vez lo hace a medias.