Oliver Bearman tranquiliza a todos tras su accidente a 50 G en Japón… y señala las deficiencias del sistema
Oliver Bearman, víctima de un violento accidente durante el Gran Premio de Japón, ha dado noticias sobre su estado. El británico de Haas, que sufrió una aceleración de 50 G tras un impacto a más de 300 km/h, quiere tranquilizar a todos sobre su estado… al tiempo que pone de relieve las limitaciones del reglamento actual.
La imagen había impactado al paddock. En la vuelta 22 en Suzuka, Oliver Bearman cometió un error tras tener que esquivar el monoplaza de Franco Colapinto, unos 10 km/h más lento. El resultado: una salida de pista y un violento impacto contra las barreras.
Al salir del coche, el piloto de 20 años parecía afectado, especialmente en la rodilla derecha, hasta el punto de necesitar la ayuda de los comisarios. Algo que suscitó una verdadera preocupación.
Los exámenes médicos descartaron finalmente cualquier fractura, confirmando una contusión. Suficiente para apartarlo momentáneamente, pero sin consecuencias graves.
En una entrevista concedida a SPORTbible, el propio Bearman quiso tranquilizar a todos: explica que la recuperación no fue fácil, sobre todo debido a la movilidad reducida en las horas posteriores al accidente, pero asegura hoy que se encuentra bien.
«Podría haber sido mucho peor»
Con un poco de perspectiva, el británico valora sobre todo la violencia del impacto.
Consciente de haber estado a punto de sufrir algo mucho más grave, se muestra agradecido de poder plantearse rápidamente su regreso a la pista. La reanudación en Miami, a principios de mayo, está claramente en su punto de mira.
Pero más allá de su caso personal, Bearman pone el dedo en la llaga de un tema que agita cada vez más el paddock: las diferencias de velocidad relacionadas con la gestión energética.
Según él, el incidente de Suzuka no es un simple error de pilotaje. Ilustra una deriva estructural de los nuevos monoplazas. En una intervención en el canal Up To Speed (YouTube), el británico explica que el incidente de Suzuka va mucho más allá de un simple error de pilotaje. Menciona una diferencia de velocidad de unos 50 km/h en el momento del suceso, una diferencia que se ha vuelto inusual en las luchas en pista.
En este contexto, el más mínimo movimiento defensivo se convierte en algo potencialmente peligroso. Lo que, sobre el papel, parece una defensa clásica puede convertirse rápidamente en una trampa a alta velocidad.
Pilotos ya en alerta
Bearman revela, por otra parte, que el tema ya se había comentado entre los pilotos el viernes en Suzuka. Se había formulado una sencilla petición: dejarse más margen en las fases de defensa.
Dos días después, el accidente ilustraba exactamente lo contrario. En estas condiciones, es difícil hablar de un simple hecho de carrera.
El británico no duda en calificar la situación de «inaceptable», al considerar que el problema va más allá de los simples comportamientos individuales y afecta directamente a las características actuales de los monoplazas.
El caso del «lift and coast»
Otro objetivo en su punto de mira: el «lift and coast», ahora omnipresente… incluso en la clasificación.
Bearman no se anda con rodeos. Considera contraintuitivo tener que levantar el pie en plena recta durante una vuelta rápida, simplemente para gestionar la energía.
Una situación casi grotesca en este nivel de competición, donde cada milésima cuenta y donde se espera, precisamente, que los pilotos saquen el 100 % de rendimiento a su monoplaza.
Su propuesta es clara: permitir una recuperación de energía más eficaz a plena carga, con el fin de eliminar estas fases de gestión en las clasificaciones.