Hay cambios internos en Audi. En el marco de una reorganización de su estructura, el fabricante alemán ha hecho oficial el nombramiento de Allan McNish como director de competición. Está previsto que asuma el cargo a partir del Gran Premio de Miami.
Esta decisión se produce tras la salida de Jonathan Wheatley, menos de un año después de su llegada. En lugar de buscar fuera, Audi ha preferido apostar por un perfil muy conocido dentro de la empresa.
McNish, figura histórica del programa deportivo de la marca, trabajará bajo la dirección de Mattia Binotto, ahora al frente del proyecto. Una organización más compacta, con un objetivo claro: estructurar eficazmente el equipo en plena fase de construcción.
Un papel central en todas las operaciones en pista
El puesto de director de competición, de nueva creación, abarca un amplio ámbito de competencias. McNish supervisará las operaciones en pista, la coordinación técnica, la gestión de los pilotos, la estrategia de carrera y las actividades con los medios de comunicación y los socios.
En otras palabras, estará en el centro de la acción durante el fin de semana, donde se decide todo: desde la elección de los neumáticos hasta la interpretación de las ventanas estratégicas, pasando por la ejecución de las paradas.
Un perfil experimentado y fiel a Audi
Aunque su paso por la Fórmula 1 fue breve (17 carreras con Toyota en 2002), McNish se ha labrado sobre todo una sólida reputación en las carreras de resistencia.
Tres veces ganador de las 24 Horas de Le Mans y campeón del mundo de resistencia, el escocés conoce a la perfección las exigencias del más alto nivel, especialmente en materia de gestión de equipos y lectura estratégica a largo plazo.
En Audi, ha ocupado varios puestos clave: coordinación del programa de automovilismo, dirección en Fórmula E y, más recientemente, gestión del desarrollo de pilotos. Un cargo que mantendrá en paralelo a sus nuevas responsabilidades.
Audi acelera su estructuración
Este nombramiento se inscribe en el auge del proyecto de Audi en la F1, construido en torno a la base de Sauber. En esta fase, cada decisión organizativa cuenta, y el objetivo es claro: sentar unas bases sólidas antes de apuntar más alto.
Binotto valora, por su parte, un perfil capaz de tender puentes entre todos los departamentos relacionados con el rendimiento, un aspecto a menudo subestimado, pero crucial en una disciplina en la que la más mínima desconexión sale cara.
Por su parte, McNish habla de un reto «apasionante» en una fase crucial tanto para Audi como para la F1. El objetivo es claro: mejorar continuamente todos los aspectos del rendimiento en pista.