Max Verstappen comenta la marcha de Ganpiero Lambiase: «Estaría loco si lo rechazara»
Mientras Red Bull se somete a una profunda reorganización, otra pieza clave está a punto de abandonar el tablero: Gianpiero Lambiase. Una marcha significativa que Max Verstappen acoge con una mezcla de lucidez… y de su particular filosofía.
Es un anuncio que ha llamado la atención en el paddock: Gianpiero Lambiase, el ingeniero de carrera de Max Verstappen, se incorporará a McLaren en 2028. Una fecha aún lejana, sin duda, pero que ya marca el final programado de uno de los dúos más sólidos de la parrilla.
Lambiase, que llegó a Red Bull en 2015, se asoció rápidamente con Verstappen tras su ascenso en 2016, lo que se tradujo en una victoria inmediata en Barcelona. Desde entonces, ambos han acumulado éxitos: cuatro títulos mundiales, 71 victorias y una complicidad por radio que se ha convertido casi en un fenómeno de culto.
Porque un ingeniero de carrera no es solo una voz en el auricular. Es un metrónomo, un salvavidas, a veces incluso un confidente; en definitiva, una pieza clave en la delicada mecánica de un fin de semana de Gran Premio.
Verstappen, pragmático hasta el final
Ante este anuncio, Max Verstappen no se hizo el sorprendido. Es más: él mismo animó a Lambiase a aceptar la oferta de McLaren. «Me habló de la oferta que había recibido. Le dije: “Estarías loco si la rechazaras”».
El tono es directo, sin rodeos: puro Verstappen. El holandés asume una especie de distanciamiento, casi a la antigua usanza: cuando se presenta una buena oportunidad, hay que aprovecharla, y punto. «Ya lo hemos conseguido todo juntos. Y ahora recibe una oferta fantástica, sobre todo para su familia y su seguridad».
Lambiase incluso habría pedido una especie de «bendición» a su piloto. Una escena casi conmovedora en un mundo donde los intereses personales suelen prevalecer sobre los sentimientos. Verstappen, por su parte, no dudó mucho.
Red Bull debilitado, McLaren oportunista
Este traspaso se inscribe en una dinámica más amplia. En los últimos meses, McLaren ha ido fichando metódicamente a miembros de Red Bull: Rob Marshall, Will Courtenay… y ahora Lambiase.
Al mismo tiempo, la escudería austriaca ha visto cómo se marchaban varias figuras clave, entre ellas Adrian Newey o Jonathan Wheatley. Una sangría progresiva que obliga hoy a Red Bull a replantearse su organización, como demuestra su reciente reestructuración técnica.
En otras palabras, McLaren construye mientras Red Bull remienda. Una vieja historia en la Fórmula 1.
¿Qué impacto tendrá esto en el futuro de Verstappen?
Inevitablemente, surge la pregunta. Con la marcha de su ingeniero —y, en general, la erosión de su entorno histórico—, el futuro de Max Verstappen despierta curiosidad.
El cuatro veces campeón del mundo nunca ha ocultado sus reservas sobre el reglamento actual. Entre el cansancio, las ganas de cambiar de aires (sobre todo en GT) y los cambios internos en Red Bull, ya se ha planteado la idea de una pausa —o incluso de una salida—.
Su contrato se extiende hasta 2028. ¿Una coincidencia? Quizás. O quizás no.
Una tendencia a la continuidad… por ahora
Por parte del clan Verstappen, se mantiene la calma. Jos Verstappen lo ha confirmado: la decisión de Lambiase era conocida y contaba con el apoyo interno. «Es una oportunidad fantástica para él. Le hemos animado a aprovecharla».
En cuanto a Max, la tendencia sigue siendo la continuidad. «Las cosas han cambiado… pero creo que seguirá». En resumen: nada es definitivo, pero tampoco hay prisa.
De aquí a 2028, Verstappen y Lambiase aún tienen tiempo por delante. Suficiente para escribir unas líneas más en una colaboración que ya es histórica. Pero la cuenta atrás ha comenzado. Y en un deporte en el que todo va muy rápido, incluso las historias más sólidas acaban escribiéndose en pasado.
Queda por ver si Red Bull sabrá pasar página con la misma elegancia con la que la ha escrito. Y eso, eso ya es otra historia.