Domenicali responde a las críticas sobre los «adelantamientos artificiales» y reajusta el rumbo de cara a 2026
A medida que se acerca el Gran Premio de Miami, la Fórmula 1 ya está definiendo los contornos de su futuro reglamento para 2026. Y aunque Stefano Domenicali se muestra moderadamente optimista, el panorama es un poco más contrastado entre bastidores.
El presidente de la F1 aprovechó la pausa de abril para detallar a Autosport las líneas de trabajo que se están barajando actualmente, con un lema: encontrar los «ajustes adecuados» sin desvirtuar el espíritu del proyecto. Una línea oficial bien ensayada… pero que también oculta interrogantes persistentes en el paddock.
Clasificaciones y seguridad: las dos áreas prioritarias
Stefano Domenicali identifica claramente dos prioridades en las conversaciones en curso con la FIA, los equipos y los pilotos.
Por un lado, las clasificaciones, que deben seguir siendo una prueba de máximo ataque. El objetivo es claro: evitar fases demasiado dependientes de la gestión energética y recuperar vueltas en las que los pilotos saquen el máximo partido a su monoplaza, ya sea a plena carga o en las frenadas.
Por otro lado, la seguridad, un tema que los pilotos han planteado con frecuencia desde las primeras simulaciones y comentarios sobre el reglamento de 2026.
Sobre el papel, es difícil llevarles la contraria. En la práctica, estos ajustes reflejan sobre todo que quizá algunos parámetros no se ajustaron correctamente desde el principio.
El quid de la cuestión: la gestión energética
Ahí es donde está el quid de la cuestión. Desde el inicio de la temporada, la gestión de la batería se ha impuesto como un elemento central del espectáculo… a veces en detrimento de su claridad.
El ejemplo de Japón dejó huella: Lando Norris adelantando a Lewis Hamilton casi sin quererlo, aprovechando una diferencia de energía más que una maniobra planificada. Algo que alimenta el debate sobre estos adelantamientos considerados «artificiales».
Domenicali, por su parte, hace caso omiso de las críticas. Para el italiano, un adelantamiento sigue siendo un adelantamiento, y la disciplina siempre ha incorporado fases de gestión —cita, en particular, la era del turbo de los años 80 y sus restricciones de combustible.
Un argumento válido… pero que no convence a todo el mundo. Porque entre la gestión estratégica y las diferencias de velocidad demasiado marcadas, la frontera es a veces muy fina. Y cuando el adelantamiento se convierte en una formalidad dictada por el estado de la batería, el duelo pierde un poco de su esencia, si nos piden nuestra opinión…
Una F1 popular… pero no a salvo de las críticas
Domenicali insiste aquí en un punto: la Fórmula 1 nunca ha sido tan popular. Tres carreras con entradas agotadas, audiencias en alza y un entusiasmo mundial cada vez mayor.
No le falta razón. El producto seduce, sobre todo a un nuevo público. Pero, como suele ocurrir, no todo lo que brilla está necesariamente libre de defectos.
El mes de descanso, por otra parte, ha frenado ligeramente el impulso, y Miami servirá como una verdadera prueba para medir el impacto de los ajustes que están por venir.
Diálogo abierto… y líneas que no se deben traspasar
En cuanto al método, el jefe de la F1 destaca un diálogo constante con todos los actores, incluidos los pilotos, cuyos comentarios, asegura, escucha con atención.
Las reuniones se multiplican antes de Miami para pulir el borrador. Oficialmente, todo va «por buen camino». Extraoficialmente, cada uno mueve sus fichas.
Porque detrás del discurso de apertura, una realidad permanece: nadie quiere una revolución de última hora, pero tampoco nadie desea arrastrar un reglamento defectuoso hasta 2026.
¿Entre la prudencia y… la terquedad?
Domenicali quiere transmitir tranquilidad: que no cunda el pánico, que hay bases sólidas y voluntad de ajustar con inteligencia. Una postura lógica en este momento.
No obstante, algunas críticas no son simplemente «ruido de fondo». Los debates sobre las clasificaciones y la naturaleza de los adelantamientos reflejan auténticas cuestiones de fondo sobre el equilibrio del reglamento.
En definitiva, la F1 avanza, pero a tientas en ciertos temas. Y como dice el refrán, más vale corregir el rumbo ahora que tener que capear el temporal más adelante. Miami debería ofrecer ya una primera respuesta… Eso esperamos.