Red Bull en plena crisis: Hadjar minimiza los daños, Verstappen se queda atrás
La sesión de clasificación dejó un sabor amargo en Red Bull. Mientras que Isack Hadjar logró salir airoso a pesar de un monoplaza caprichoso, Max Verstappen sufrió una nueva decepción. Octavo en la parrilla, el francés salva los muebles para la escudería austriaca, mientras que el triple campeón del mundo saldrá solo undécimo.
Isack Hadjar se presentó ante la prensa tras la sesión de clasificación con un aire de frustración. A pesar de su octava posición en la parrilla, el francés se mostró decepcionado con el comportamiento de su monoplaza. «Desde la primera vuelta me pareció que el coche era muy complicado de pilotar. Pude hacer los ajustes que quería y mejoró un poco. Pero seguimos sin estar satisfechos».
Aunque no cuenta con las mismas mejoras que su compañero de box, se han modificado muchos ajustes desde el fin de semana en China, lo que le deja con sensaciones aún confusas. «Hemos cambiado muchas cosas en el coche y, por ahora, no se entiende», comentó para Canal+.
En este delicado contexto, su octava posición en la parrilla parece casi un logro. Sobre todo porque supera a su compañero de equipo, rompiendo (al menos provisionalmente) la famosa «maldición» del segundo piloto de Red Bull. Consciente de la dificultad de la tarea, Hadjar no ocultaba cierta satisfacción. «Claro que estoy contento porque el coche no es fácil, y tengo un compañero de equipo que es como es. Estoy contento con lo que hago, pero me gustaría luchar por las poles».
Un jarro de agua fría para Verstappen
Por el contrario, el fin de semana se está convirtiendo en una pesadilla para Max Verstappen. Empujado a la zona de eliminación cuando el joven Arvid Linblad superó su tiempo en 1,5 décimas, el holandés quedó eliminado ya en la Q2 y saldrá desde la 11.ª posición. Un mal resultado que achaca a los persistentes problemas del coche.
El piloto de Red Bull no ocultó su frustración tras la sesión: «Tenemos muchos problemas. Sabemos lo que está pasando, a veces es más o menos previsible. Los problemas que tuvimos durante los entrenamientos volvieron a aparecer en la clasificación. El coche era muy difícil de pilotar, patinaba».
En el garaje austriaco, es hora de experimentar. De hecho, el equipo ha optado por distribuir diferentes evoluciones técnicas entre sus dos monoplazas para analizar su comportamiento. Pero las primeras impresiones no son nada alentadoras.
El propio Verstappen lo admite: «Tengo las modificaciones, pero no son nada del otro mundo. Crean una inestabilidad que no queremos en el coche. Hemos querido mantenerlas para observar las diferencias y luego tendremos unas semanas para ver qué funciona y qué no».
La larga pausa forzosa de cinco semanas tras la cancelación de los Grandes Premios de Oriente Medio podría acabar siendo muy oportuna para Red Bull. Hasta entonces, la escudería tendrá que limitar los daños en pista a la espera de comprender un monoplaza que, por el momento, se le escapa a sus propios pilotos.