El reglamento 2026 se modifica a partir de Miami: la FIA ya rectifica tras tres carreras

El reglamento 2026 se modifica a partir de Miami: la FIA ya rectifica tras tres carreras
Crédito: Logos de la FIA et de la F1 visibles aux essais de pré-saison 2026 à Bahreïn. Crédit photo Overtake Agency / Romain Mathon

Tras tres primeras carreras muy instructivas, la FIA y los responsables de la Fórmula 1 han aprobado una serie de ajustes en el reglamento de 2026. El objetivo: equilibrar el rendimiento, simplificar la gestión energética y reforzar la seguridad, sin restar emoción al espectáculo.

En la Fórmula 1 nos gustan las grandes revoluciones… pero aprendemos rápido a corregir los detalles. Evidentemente.

Reunidos a principios de semana —la FIA, las escuderías, los fabricantes de motores y la FOM—, los responsables del paddock han ratificado varios ajustes en el reglamento de 2026. Una actualización colectiva, elaborada a partir de los datos recopilados durante las tres primeras pruebas de la temporada (Australia, China, Japón) y enriquecida con los comentarios de los pilotos.

En resumen: la teoría está bien. La pista, mejor.

Estos cambios entrarán en vigor a partir del Gran Premio de Miami, a excepción de los procedimientos de salida, que se probarán primero antes de su validación definitiva. Esto es todo lo que cambia.

Clasificaciones: menos cálculos, más ataque

Primer cambio: la gestión de la energía, que empezaba a parecerse a un rompecabezas chino —y no siempre era emocionante de ver. Ni muy cómodo para el piloto, según los comentarios del paddock.

La recarga máxima se reduce (de 8 a 7 MJ), mientras que la potencia del famoso «superclip» sube a 350 kW. Resultado esperado: fases a plena carga más cortas, pero más directas.

En resumen, menos gestión excesiva y más pilotaje puro.

Otro ajuste: el número de carreras en las que se permiten límites energéticos alternativos pasa de ocho a doce, para adaptarse mejor a las particularidades de cada circuito.

En carrera: contener las diferencias sin frenar el espectáculo

En cuanto a la carrera, la FIA busca encontrar el equilibrio adecuado entre rendimiento y legibilidad.

El Boost tiene ahora un límite máximo de +150 kW, para evitar diferencias de velocidad demasiado bruscas —esos famosos efectos «catapulta» que podían convertir un adelantamiento en una mera formalidad y que a veces son peligrosos, como se vio en el accidente de Oliver Bearman en Suzuka.

En la misma línea, el despliegue del MGU-K se mantiene en 350 kW en las zonas clave (aceleraciones, adelantamientos), pero se limitará en el resto de la vuelta.

La idea es sencilla: mantener las oportunidades de ataque, sin convertir cada recta en un videojuego —una crítica formulada por algunos pilotos.

Salidas: evitar sorpresas desagradables

Otro punto delicado: las salidas, donde se han detectado algunas anomalías al inicio de la temporada.

Se introduce un sistema de detección de arranques con baja potencia. Si un coche tiene dificultades para salir de la parrilla, un despliegue automático del MGU-K lo compensará, sin ofrecer ninguna ventaja deportiva.

A esto se suman señales luminosas reforzadas para alertar a los pilotos que vienen detrás y un reinicio del contador de energía en la vuelta de formación para corregir ciertas incoherencias.

En resumen, menos imprevistos… o, al menos, menos sorpresas desagradables.

Condiciones de lluvia: prioridad a la visibilidad

Bajo la lluvia, la F1 sigue siendo un ejercicio de equilibrio. Por ello, la FIA ha introducido algunos retoques muy bienvenidos.

Los neumáticos intermedios contarán con una temperatura de cubierta más alta para mejorar el agarre inicial, un aspecto que, también en este caso, solía ser objeto de críticas por parte de los pilotos.

El despliegue del ERS también se reducirá, con el fin de limitar el par y facilitar el control de los monoplazas en pista resbaladiza.

Por último, se han simplificado los sistemas de iluminación trasera para ofrecer señales más claras. Un detalle aparentemente insignificante, pero crucial cuando la visibilidad se reduce a cero a menos de un metro…

Una F1 en fase de ajuste

Estas novedades se someterán próximamente a votación en el Consejo Mundial del Deporte Automovilístico, pero su validación no deja lugar a dudas.

¿Qué hay que recordar? La F1 de 2026 sigue perfeccionándose. Sin revoluciones adicionales, pero con una serie de correcciones específicas, pensadas para mejorar tanto la comprensión como la seguridad y el espectáculo.

Un trabajo de orfebre, casi a la antigua usanza: se pule, se ajusta… y se evita romper lo que ya funciona. Eso es lo que esperamos, al menos.

Ahora queda por ver si estos ajustes darán sus frutos en la pista. El veredicto llegará en Miami, en poco menos de dos semanas. Qué larga se hace esta pausa…