La FIA reacciona tras el accidente de Ollie Bearman

La FIA reacciona tras el accidente de Ollie Bearman
Crédito: Overtake Agency

Tras el accidente de Ollie Bearman, la Fórmula 1 de 2026 se enfrenta ya a un dilema: mantener el espectáculo sin comprometer la seguridad. La FIA y los pilotos reconocen la urgencia de ajustar ciertos parámetros.

Desde la entrada en vigor de la nueva normativa, la gestión de la energía desempeña un papel clave en el rendimiento, pero también en la seguridad en pista. Durante la carrera, cuando un piloto recupera energía, circula hasta 100 km/h más lento que los demás, lo que puede resultar peligroso si alguien se cruza en su trayectoria a toda velocidad. Eso es exactamente lo que provocó el accidente de Bearman en Japón. 

Si bien los pilotos ya habían alertado sobre este peligro, ahora se ha hecho patente ante los ojos de todos. Al margen del Gran Premio, la FIA reaccionó rápidamente mediante un comunicado, recordando que «las normativas de 2026 son objeto de debates continuos» y que está prevista una «evaluación estructurada» tras el inicio de la temporada. No obstante, la instancia insiste en la prudencia, precisando que «cualquier posible ajuste requiere una simulación rigurosa» y que «cualquier especulación sería prematura».

Pilotos divididos

Sobre el terreno, los pilotos ya están viviendo las consecuencias de estas nuevas normas. Al ser preguntado sobre la urgencia de actuar, Kimi Antonelli reconoce que existe un problema real, aunque se mantiene mesurado: «Sí, es un gran problema, sin duda», admite, antes de subrayar que «la FIA ya está buscando cómo mejorar las cosas para Miami». No obstante, el joven italiano insiste en la complejidad del tema, que califica de «muy delicado».

Charles Leclerc aporta una perspectiva más técnica. Según él, estos nuevos monoplazas imponen un cambio de enfoque. «Con estos coches, sin duda hay que correr de otra manera». El monegasco señala, en particular, las fases de superclipping, durante las cuales los pilotos ahorran energía, como fuente de peligro. «Cambiar de dirección en esos momentos crea situaciones bastante peligrosas».

Aunque no aboga por una revolución inmediata, Leclerc pide ajustes específicos. «Para la clasificación, está claro que hay que hacer ajustes para poder llevar estos coches al límite». En carrera, considera que la adaptación también debe venir de los pilotos. Deben «tener en cuenta que las diferencias de velocidad pueden ser mayores».

Oscar Piastri, por su parte, recuerda que este escenario se temía desde hacía tiempo. «Se ha hablado de esta posibilidad desde que se diseñaron estos coches». Pero el australiano reconoce que «no hay una solución fácil para evitarlo».

Su testimonio ilustra de forma concreta el peligro, ya que él también «estuvo a punto de tener un accidente durante los entrenamientos libres con Nico Hülkenberg. Me alcanzó unas tres veces más rápido de lo previsto». Una situación preocupante, sobre todo porque suele ocurrir en zonas donde los pilotos «no esperan ese tipo de diferencia de velocidad».

A pesar de todo, Piastri hace un llamamiento a la concienciación colectiva. «Es evidente que hay que aprender», al tiempo que reconoce que «mientras aprendemos, por desgracia, es probable que este tipo de cosas sigan ocurriendo».

Reunión de alto nivel

Ante esta situación, la FIA y los equipos tendrán que actuar con rapidez. Ya hay varias reuniones programadas, entre ellas una muy esperada el próximo 9 de abril en Londres, que adquiere tintes de gestión de crisis.

Entre la necesidad imperiosa de garantizar la seguridad y el deseo de preservar un espectáculo que algunos pilotos ya consideran prometedor, la Fórmula 1 entra en una fase de ajuste crítica.