¿Y si Fernando Alonso tuviera razón?

¿Y si Fernando Alonso tuviera razón?
Crédito: FanF1

Las últimas carreras del Gran Premio han demostrado que el motor híbrido de Honda por fin está recuperando terreno, y las mejoras presentadas en Malasia han sorprendido a muchos. Quizás Fernando Alonso tenía razón cuando afirmaba que solo Honda podía superar finalmente a Mercedes.

Al comienzo de la temporada 2015, la alianza McLaren-Honda era un ejemplo a no seguir en este deporte: los pilotos de talla mundial Fernando Alonso y Jenson Button quedaron relegados al final del pelotón, con una velocidad en recta eclipsada por un Ferrari que muchos aún consideraban con poca potencia. Los críticos señalaron el programa de motores de Honda, considerado desfasado con respecto a la Fórmula 1 contemporánea, cuestionando tanto su fiabilidad como su rendimiento puro, dos pilares indispensables para cualquier intento de ganar el campeonato. Sin embargo, un año después del infame enfrentamiento de Suzuka, donde un frustrado Alonso gritó «¡Motor de GP2! GP2!», el discurso está cambiando. Esa explosión, retransmitida en todo el mundo, puede que haya sido una señal de alarma para el fabricante japonés, pero también puso de manifiesto la inquebrantable convicción del piloto de que esta asociación aún podía dar sus frutos. Tras una serie de reveses, momentos embarazosos y un arduo trabajo de desarrollo, el motor Honda ha comenzado a deshacerse del estigma que sufría a principios de temporada. La apuesta de Alonso por McLaren no fue una decisión profesional imprudente, sino una apuesta calculada por la revisión del reglamento de 2017, que promete alterar la jerarquía competitiva. Si bien es poco probable que las potencias del automovilismo —Mercedes, Ferrari y Red Bull— se encuentren en la mitad de la tabla, los cambios en el reglamento abren una ventana para equipos como Williams, Force India y, sobre todo, McLaren, que podrían dar un salto adelante considerable.

Los ingredientes para un renacimiento ya están reunidos. McLaren goza de una situación financiera estable, una estructura de gestión reorganizada que lleva varios meses en marcha, un palmarés reciente y una plantilla de pilotos equilibrada. Y lo que es más importante, el motor Honda, que antes se consideraba una desventaja, por fin ofrece una potencia a la altura de las ambiciones del equipo.

Si el departamento de aerodinámica evita cometer errores importantes en el chasis de nueva generación, McLaren podría volver a situarse a la cabeza del pelotón. La asociación que antes parecía un vestigio de la era de las fábricas de sueños de los años 80 podría finalmente cumplir sus promesas, ofreciendo a Alonso la plataforma que lleva tanto tiempo reclamando como su mejor oportunidad para reconquistar un título mundial.