Webber y Vettel: una historia agitada con un toque de Red Bull

Webber y Vettel: una historia agitada con un toque de Red Bull
Crédito: FanF1

En un documental televisivo australiano, Mark Webber repasa su colaboración con Sebastian Vettel en Red Bull y ofrece una visión fascinante de la verdadera personalidad de los deportistas de élite que compiten por el mismo premio: la victoria.

Cuando la bandera de Red Bull ondeaba sobre la calle de boxes, la mayoría de los aficionados veían a un equipo listo para dominar, pero detrás de esa brillante imagen se escondía una tensa relación entre sus dos pilotos principales. En un reciente documental emitido por la ABC, el expiloto australiano Mark Webber habló sobre el precario equilibrio que había encontrado con el cuatro veces campeón Sebastian Vettel, revelando que el respeto en la pista no se traducía en camaradería fuera de ella. «Me dijo que me respetaba como piloto, pero no como persona», recuerda Webber, un comentario que definiría los años que pasaron juntos. Esta tensión no era un caso aislado en la Fórmula 1. La historia está repleta de ejemplos de compañeros de equipo rivales cuyos conflictos personales se reflejaron en el asfalto: la legendaria rivalidad entre Prost y Senna, la inestable asociación entre Piquet y Mansell, y el trágico enfrentamiento de 1982 entre Didier Pironi y Gilles Villeneuve, cuya ruptura del pacto tuvo consecuencias fatales. Sin embargo, la saga Webber-Vettel ha tenido sus propios giros que han remodelado la dinámica interna de Red Bull. El primer punto de ruptura importante se produjo en el Gran Premio de Turquía de 2010. Mientras luchaban por el liderato de la carrera, los dos pilotos chocaron, lo que desencadenó una disputa que resonó en todo el paddock. «El 99 % de los espectadores consideró que Vettel había sido el culpable», declaró Ann Lean, mánager de Webber, «pero el equipo decidió culpar a Mark, lo que nos dejó atónitos». Según Webber, la dirección de Red Bull se inclinaba claramente a favor de Vettel, al que consideraba un producto maleable de su programa de desarrollo, mientras que calificaba al veterano australiano de «viejo perro» cuyos mejores días habían quedado atrás. La frustración de Webber iba en aumento a pesar de una temporada excepcional. Acababa de conseguir dos victorias consecutivas en España y Mónaco, liderando el campeonato con un rendimiento impecable. Sin embargo, tras estas victorias, se envió un nuevo alerón trasero al otro lado del garaje, una sutil señal del cambio de prioridades del equipo. Lean observó que Vettel, incómodo por haber sido superado, parecía disfrutar de la competencia interna, mientras que Red Bull parecía fomentar una rivalidad que, en última instancia, tenía como objetivo devolver a Vettel a la carrera.

La discordia latente estalló en el Gran Premio de Malasia de 2013, cuando se ignoró la infame orden de equipo «Multi 21». Webber describió las consecuencias como una «rueda de prensa brutal» y un momento tenso en el podio, destacando las disculpas posteriores de Vettel: «Tenemos que hablar, la he cagado». ». Pero la reconciliación nunca se materializó en la pista. En la siguiente carrera, en China, los dos pilotos apenas se miraban, lo que llevó a Red Bull a intervenir. Webber finalmente decidió retirarse, lo que ayudó al equipo a tomar la decisión de separarse. Años más tarde, los dos antiguos rivales lograron mantener una conversación cordial en Mónaco, compartiendo unas copas de vino tinto y reflexionando sobre su historia común. «El palmarés de Seb es más extenso que el mío, pero no estoy celoso», declaró Webber. «El tiempo cura las heridas, y ambos vemos cómo podríamos haber actuado de otra manera». Su historia pone de relieve una verdad más general en el deporte de alto nivel: incluso cuando existe respeto mutuo, la búsqueda de la victoria puede distorsionar las relaciones, convertir a los compañeros de equipo en competidores y remodelar la estructura misma de un equipo campeón.