El Gran Premio de Australia volvió este fin de semana tras tres años de ausencia.
El Gran Premio de Australia ha vuelto por fin tras tres años de ausencia y, aunque el circuito no es precisamente el favorito de los aficionados, su regreso al calendario ha despertado una oleada de nostalgia. Australia siempre ha marcado el inicio de la temporada y ha despertado un gran entusiasmo. Este año no es la primera prueba, pero marca el comienzo de una serie de carreras más «tradicionales» —con la única excepción de Miami— que nos devuelven al calendario anterior a la COVID.
Para Haas, este fin de semana fue una oportunidad para recordar sus propias raíces, ya que el equipo quedó completamente fuera de la carrera. También se repitió un patrón familiar: en todas las temporadas en las que los equipos estadounidenses han sumado puntos en las dos primeras carreras, ninguno ha conseguido sumar una tercera. Lance Stroll cayó en esta trampa, cometiendo un error incomprensible y luego echando la culpa de su incidente a la curva a la derecha del circuito. Incluso después de una penalización y una advertencia de su ingeniero, siguió «zigzagueando», como diría Jacques Villeneuve, un comportamiento que simplemente ya no se puede tolerar. En el lado positivo, la vuelta a la «normalidad» favoreció a Daniel Ricciardo y McLaren, que recuperaron puntos. Lando Norris terminó quinto y Ricciardo sexto, lo que dio al equipo un impulso muy necesario.