Todo lo que necesitas saber sobre un volante de F1

Todo lo que necesitas saber sobre un volante de F1
Crédito: FanF1

Desde los inicios de la F1 en la década de 1930, el volante ha evolucionado constantemente hasta convertirse en un dispositivo esencial que hace mucho más que simplemente dirigir las ruedas. Esto incluye un análisis de sus componentes principales.

El volante es mucho más que un simple dispositivo de control; es el centro de mando del piloto, una cabina compacta que permite ajustar un coche de F1 moderno sobre la marcha. En cuanto el piloto lo agarra, una cascada de luces, paletas e interruptores le informa de cada decisión tomada en una fracción de segundo. Un anillo de tres luces LED enmarca cada lado de la pantalla, reflejando las banderas del circuito. Cuando aparece una bandera amarilla, los LED correspondientes se iluminan en amarillo, dando una señal visual instantánea que indica que hay una advertencia en vigor. Por encima de la pantalla, quince indicadores adicionales sirven como indicador de revoluciones: los cinco primeros se iluminan en verde cuando el motor se estabiliza, los cinco siguientes se iluminan en amarillo cuando las revoluciones aumentan y los cinco últimos parpadean en rojo cuando se acerca el limitador, lo que indica el momento óptimo para cambiar a la marcha superior.

Los cambios de marcha se realizan mediante dos levas situadas detrás del volante. Al tirar de la leva izquierda se reduce la marcha, mientras que la leva derecha permite subir de marcha. Justo debajo de la primera leva hay una leva de embrague que reproduce la función de un pedal, indispensable en un monoplaza en el que solo hay dos pedales. El grupo de botones es un centro de comunicación. El botón «radio» abre la línea con el equipo de boxes, pero solo habla un ingeniero a la vez para evitar confusiones. El botón «PC» permite al piloto confirmar su entrada en el pit lane sin decir una palabra, mientras que el botón «PL» (o «PIT») limita automáticamente la velocidad al rango específico del circuito, entre 60 y 80 km/h. La confirmación de cualquier cambio de ajuste se realiza mediante el botón rojo «OK», marcado con una cruz.

Las ayudas aerodinámicas también están al alcance del piloto. Al pulsar el botón «DRS» (marcado con una «N»), se activa el Drag Reduction System, un sistema añadido en 2011 para facilitar los adelantamientos, que ha permitido aumentar el número de adelantamientos como se esperaba, aunque persisten algunas preocupaciones. El botón «BOOST» u «OT» libera toda la potencia de la batería para acelerar en línea recta, y en algunas ruedas, un botón específico recarga la batería. Se puede utilizar un botón «burn-out» para calentar los neumáticos antes de la salida, con el fin de maximizar el agarre. La gestión de los frenos es igualmente sofisticada. El dial «BS» o «BBAL» permite ajustar el equilibrio entre los frenos delanteros y traseros, mientras que los botones «BB+» y «BB-» permiten distribuir la fuerza de frenado entre los ejes. Un segundo dial, «BMIG», permite ajustar con precisión la migración de los frenos, compensando la naturaleza electrónica de los frenos traseros y restableciendo una sensación más natural en el pedal. El diferencial, esencial para las curvas, se controla mediante tres botones. «ENTRY» bloquea el diferencial al entrar en la curva, manteniendo las dos ruedas girando simultáneamente. En medio de la curva, el conductor gira el botón «MID» para abrir el diferencial, lo que permite que las ruedas interiores y exteriores giren a diferentes velocidades. Cuando el coche acelera al salir de la curva, el botón «HI-SPEED» frena el diferencial para mejorar la tracción. La potencia del motor no depende únicamente del coche. El dial «STRAT», numerado del 1 al 16, permite al piloto aumentar o reducir el nivel de potencia en función de su estrategia. El dial violeta central es un mando multifunción que permite ajustar el brillo de la pantalla, activar el modo lluvia, etc. Por su parte, el botón turquesa «HPP» controla el sistema de recuperación de energía cinética, que recupera la energía de frenado que de otro modo se perdería en forma de calor y la reinvierte en el grupo motopropulsor.

Cada equipo personaliza la disposición de su volante, y el material evoluciona cada temporada. El dominio de estos mandos es indispensable: un solo error puede costar segundos, o incluso provocar un abandono. Para el piloto, el volante es la interfaz definitiva, un panel de control denso y en constante evolución que traduce la estrategia, la ingeniería y el instinto en rendimiento en la pista.