Sebastian Vettel frente al muro Ferrari

Sebastian Vettel frente al muro Ferrari
Crédito: FanF1

Tras seis temporadas con la camiseta roja, y otra más por delante, Sebastian Vettel y Ferrari han anunciado el fin de su colaboración. Repasamos una unión que en su día prometía grandes cosas, pero que quizá acabe siendo recordada como un fracaso.

En los años 70, Elton John cantaba «Goodbye Yellow Brick Road». Si su letrista Bernie Taupin hubiera sido aficionado a la Fórmula 1, quizá habría escrito recientemente «Goodbye Red Brick Road» en referencia a Sebastian Vettel, que dejará la Scuderia Ferrari al final de la temporada 2020.

El cuatro veces campeón del mundo alemán ha llegado finalmente al final de su trayectoria en Ferrari, incapaz de superar el muro que le separa de un título con la escudería italiana. ## Vettel y Alonso, la misma lucha Su trayectoria en Ferrari refleja la de su predecesor, Fernando Alonso. El español llegó en 2010 con dos títulos de campeón (2005, 2006) y la esperanza de revivir un equipo envejecido que acababa de ser salvado por el oportunista título de Kimi Raikkonen, consecuencia de las luchas internas en McLaren entre Lewis Hamilton y el propio Alonso.

Sin embargo, los dos pilotos no podían ser más diferentes. El temperamento fogoso de Alonso le llevaba a gritar y maldecir con cada revés, mientras que «Baby Schumi» prefería un enfoque pragmático, dando prioridad al equipo, a imagen de su famoso mentor, del que toma su apodo. Al final, es probable que ambos compartan un balance similar: más de un centenar de salidas en Grandes Premios con los colores rojos, pero ningún campeonato en su haber. Su talento no se pone en duda: sus seis títulos mundiales combinados hablan por sí solos. Entonces, ¿qué salió mal? Los años de Alonso en Ferrari podrían llenar un libro por sí solos. Aquí nos centramos en los factores que pueden haber condenado las esperanzas de Vettel en Ferrari (aún le queda una temporada en rojo), un tema que hoy ocupa los titulares de los periódicos. ## El punto de inflexión del Gran Premio de Alemania de 2018

Volvamos a los primeros años, de 2015 a 2017, que se caracterizaron por una difícil adaptación para el alemán. Incluso Michael Schumacher necesitó cinco temporadas con los colores rojos antes de ganar su primer título, y su trayectoria estuvo plagada de obstáculos (el incidente con Villeneuve en 1997, su lesión en 1999, etc.).

El verdadero punto de inflexión en la colaboración entre Vettel y Ferrari se produjo en el Gran Premio de Alemania de 2018. Hasta entonces, la temporada de Vettel había sido casi perfecta. Había plantado cara a Mercedes, que parecía invencible, a pesar de tener un coche más difícil de pilotar que el año anterior, y se presentó en su Gran Premio nacional como favorito. Partiendo desde la pole position e imponiendo su ritmo desde el principio, se vio sorprendido por un chaparrón repentino en la sección del estadio, la parte del circuito abarrotada de espectadores, y perdió el control. Visiblemente enfadado y avergonzado, Vettel expresó públicamente su decepción. A continuación vino un largo y doloroso periodo que podría haberle permitido ganar el título, pero que se convirtió en una serie de costosos errores, que se repitieron en 2019, mientras su joven compañero de equipo Charles Leclerc comenzaba a dominar. La ruptura con Ferrari comenzó el 22 de julio de 2018 y culminó dos años más tarde con la marcha del alemán. ## Presión e inestabilidad El peso psicológico de llevar el escudo de Ferrari acabó paralizando el innegable talento de Vettel. Para la Scuderia, la victoria no es negociable y debe ser rápida. Los errores no son tolerados durante mucho tiempo por los tifosi ni por la prensa italiana, cuyo escrutinio añade una presión constante a toda la operación. La rotación de directores de equipo durante el mandato de Vettel es una prueba evidente de esta tensión. Irónicamente, los recientes éxitos de Ferrari se han producido durante el único periodo de estabilidad interna que ha disfrutado el equipo en años, bajo la dirección del trío formado por Jean Todt, Ross Brawn y Matt Byrne. Esta estabilidad sugiere que Vettel no puede ser el único responsable de los recientes fracasos del equipo. A Vettel le queda una (extraña) temporada para intentar romper la maldición que desde hace 15 años impide a los campeones del mundo ganar un título con Ferrari. Este año tan inusual podría dar al alemán la oportunidad de abandonar la Scuderia con la cabeza alta y con un poco menos de remordimientos.