Sainz, el león, se enfrenta al ogro Verstappen

Sainz, el león, se enfrenta al ogro Verstappen
Crédito: FanF1

La rivalidad entre los compañeros de equipo de Toro Rosso, Carlos Sainz y Max Verstappen, se ha convertido en un duelo épico, digno de un cuento de hadas, y la lección que parecía obvia al comienzo de la temporada ya no es válida al final del año 2015.

Cuando Max Verstappen, joven prodigio holandés nacido en 2006, firmó su primer contrato en la Fórmula 1 al comienzo de la temporada, los titulares de los periódicos no pudieron evitar maravillarse ante esta paradoja: un adolescente que aún no tenía edad para sacarse el carné de conducir pronto pilotaría un coche de F1. Al otro lado del pit lane, en Toro Rosso, otro joven piloto, el español Carlos Sainz, seguía esperando que se hiciera oficial su ascenso. A pesar de un palmarés que incluía un campeonato de Fórmula Renault 3.5, el español no era la elección obvia para el equipo junior de Red Bull, y su ascenso estaba lejos de estar garantizado.

Las primeras carreras rápidamente pusieron el foco en los dos debutantes. Los comienzos de Verstappen fueron turbulentos: en siete Grandes Premios, solo consiguió sumar puntos una vez, ya que su velocidad bruta se veía a menudo eclipsada por su inexperiencia. Sainz, sin llegar a ser espectacular, impresionó por sus tiempos por vuelta regulares, su sentido disciplinado de la carrera y su increíble capacidad para evitar problemas. El punto de inflexión se produjo en Mónaco, donde Verstappen chocó contra el alerón trasero del Lotus de Romain Grosjean y se estrelló contra el muro de neumáticos en Sainte-Dévote. El accidente y las críticas posteriores sobre su imprudente enfoque obligaron al holandés a replantearse su estilo. Salió de este incidente más comedido, pero aún agresivo, y consiguió dos impresionantes cuartos puestos en Hungría y Estados Unidos.

Por su parte, Sainz sintió la presión de tener que igualar el gran regreso de su compañero de equipo. Su deseo de acortar distancias culminó con un espectacular accidente durante los entrenamientos del Gran Premio de Rusia, lo que nos recuerda lo delgada que puede ser la línea entre la ambición y el exceso. Otros incidentes y una serie de contratiempos dejaron al español por detrás de su compañero de equipo en la clasificación del campeonato. Hoy, con más del doble de puntos que Verstappen, la batalla por el futuro de Toro Rosso parece estar decidida, al menos por el momento. El holandés sigue confirmando las esperanzas depositadas en él, mientras que Sainz debe mantener la calma, concentrarse y ofrecer el rendimiento regular que le ha convertido en un serio competidor. En un equipo en el que la dirección austriaca se ha mostrado poco indulgente, su futuro depende precisamente de eso.