La influencia de Rusia en la Fórmula 1 ha aumentado gracias a su propio Gran Premio y a varios pilotos que han participado en las últimas temporadas, pero el ascenso del país en este deporte ha encontrado numerosas dificultades.
Han sido necesarias tres décadas de maniobras políticas, grandes ambiciones y un poco de suerte para que Rusia pudiera finalmente organizar su propio Gran Premio de Fórmula 1. La historia comienza en la década de 1960, cuando este deporte aún se centraba en Europa, con menos de diez carreras al año y solo unos pocos circuitos fuera del continente: Estados Unidos, México, Canadá y, a partir de 1962, la Sudáfrica del apartheid. Un primer intento soviético de acoger una carrera fracasó debido a los costes prohibitivos y al escaso interés oficial, lo que dejó la idea en suspenso durante años.
El viento cambió a principios de la década de 1980 con el ascenso de Bernie Ecclestone, cuya visión de un calendario mundial de F1 convertía a Rusia en un objetivo obvio. Un acuerdo provisional con el líder soviético Leonid Brezhnev incluso permitió incluir el Gran Premio de Rusia en el calendario de 1983. Sin embargo, la muerte de Brezhnev en noviembre de 1982 puso fin al proyecto casi tan rápido como había surgido. Ecclestone se volvió entonces hacia el este, lo que dio lugar al Gran Premio de Hungría de 1986, la primera carrera de F1 detrás del telón de acero, y el sueño ruso quedó una vez más relegado.
Durante los siguientes veinte años, se sucedieron una serie de propuestas que fracasaron por motivos políticos o financieros. El avance definitivo se produjo a mediados de la década de 2000, cuando el primer ministro Vladimir Putin y Ecclestone llegaron a un acuerdo. Su determinación común, junto con el desarrollo de las instalaciones olímpicas de Sochi, allanó el camino para el primer Gran Premio de Rusia en 2014.
Desde entonces, el evento ha ido ganando importancia, respaldado por la aparición de talentos locales como Vitaly Petrov y Daniil Kvyat. Diseñado por Hermann Tilke, el circuito de Sochi ofrece varias secciones que pueden dar lugar a momentos memorables, consolidando así su lugar en el calendario moderno de la F1.