Renault siente el deseo de reanudar la producción

Renault siente el deseo de reanudar la producción
Crédito: FanF1

Renault está considerando volver a participar como fabricante independiente. Teniendo en cuenta los reveses sufridos desde 2014 en el marco de su colaboración con Red Bull para el suministro de motores, ¿es acertada la decisión de lanzar su propio chasis?

Renault ha sido objeto de especial atención últimamente. Sus únicos equipos clientes esta temporada, Red Bull y Toro Rosso, han criticado abiertamente el mediocre rendimiento del fabricante francés de motores. Helmut Marko, portavoz de Red Bull, reprocha regularmente a Renault ser responsable de la incapacidad de ambos equipos para competir con sus rivales equipados con motores Ferrari y, sobre todo, Mercedes. Estas críticas han afectado duramente a Renault, que se esfuerza por reaccionar mientras la escudería austriaca sigue dominando. El cambio de rumbo de Ferrari ofrece una lección que conviene recordar. Tras una temporada 2014 mediocre, el fabricante italiano aprovechó unos meses de experiencia con los motores híbridos para volver al podio e incluso arrebatarle una victoria a Mercedes a principios de este año. Esta rápida mejora demuestra lo que se puede lograr cuando se centra la atención en los objetivos correctos. Ante sus dificultades actuales, Renault está explorando diferentes opciones, una de las cuales consiste en relanzar su actividad completa, suministrando tanto motores como chasis. Su experiencia es innegable: durante sus dos etapas en la Fórmula 1, la marca del rombo ha ganado dos títulos mundiales de pilotos, dos títulos mundiales de constructores y 35 victorias en Grandes Premios. El equipo de Viry-Chatillon sabe cómo ganar y lo ha demostrado en numerosas ocasiones.

Sin embargo, todas las iniciativas técnicas de Renault han resultado exigentes. En la década de 1970, la empresa se lanzó a los motores turboalimentados para poner en valor la ingeniería francesa, y cuando volvió a principios de la década de 2000, introdujo un motor radical con un ángulo en V de 111° en lugar del convencional de 90°. Ambos proyectos acabaron fracasando, pero Renault siempre ha asumido retos ambiciosos. Hoy en día, el obstáculo es la tecnología de los grupos motopropulsores híbridos. En las dos últimas temporadas, la empresa francesa no ha logrado alcanzar los niveles de rendimiento esperados. Esto plantea una serie de preguntas: ¿qué sentido tiene construir un chasis si el motor se queda atrás? ¿Qué nivel de innovación es necesario para diferenciar el grupo motopropulsor y conseguir victorias? ¿Y cuánto tiempo seguirá la dirección de Renault financiando un programa que actualmente perjudica la imagen mundial de la marca? Estas son las preguntas que el fabricante debe resolver antes de embarcarse en una empresa tan ambiciosa.