Durante los fines de semana del Gran Premio, el director de pista trabaja en estrecha colaboración con el director de carrera para garantizar el buen funcionamiento del circuito, tanto en términos de rendimiento como de seguridad. Nos reunimos con André Rey, del circuito Paul Ricard, quien nos habló de su pasión por su trabajo.
Detrás del rugido del Gran Premio de Francia 2024 se esconde una meticulosa coreografía de protocolos de seguridad, personal y logística que solo un puñado de especialistas comprende realmente. En el centro de este esfuerzo se encuentra André Rey, director del circuito Paul Ricard, cuyos siete años en el cargo han convertido al circuito de Var en una referencia para los eventos multidisciplinares.
La trayectoria de André Rey en el mundo del automovilismo comenzó al volante, en el circuito que hoy supervisa y en los rallies, antes de dedicarse a la enseñanza en la famosa escuela de carreras Winfield a finales de los años 80. Esta escuela se relanzó en 2017 en Paul Ricard, una iniciativa que coincidió con el regreso del circuito al calendario de Fórmula 1 tras una interrupción de 28 años. Para Rey, este renacimiento fue más que un hito profesional, fue un hito personal. «El regreso del Gran Premio de Francia puso fin a casi tres décadas de nostalgia por el circuito de F1 más bonito del mundo», recuerda. Estuvo presente en Le Castellet para la carrera de 1990, ganada por Alain Prost, y estuvo junto a su amigo Jean Alesi en su primer Gran Premio en 1989. El evento de 2017, que marcó el regreso de Francia al automovilismo de alto nivel, dejó una huella indeleble en Rey. «Mi recuerdo favorito es la bandera a cuadros que cayó sobre el último coche el 24 de junio», dice, subrayando la importancia emocional de cada línea de meta. Sin embargo, el espectáculo depende del trabajo menos visible del director de pista. Rey explica que su función es poner el circuito y a sí mismo a disposición de los directores de carrera de todas las categorías (monoplazas, GT, camiones, motos) para garantizar el buen desarrollo de cada disciplina. La llegada del circo de la Fórmula 1 el pasado mes de junio amplió estas responsabilidades: supervisó la instalación de nuevas barreras de seguridad, cumplió con las estrictas especificaciones establecidas por la dirección de la Fórmula 1 y coordinó un equipo de 500 comisarios de pista y de boxes, desde las reuniones informativas hasta las operaciones diarias. El Gran Premio ha sido una experiencia intensa y estresante desde el punto de vista profesional, pero ver el éxito del evento ha sido muy satisfactorio», concluye Rey. A medida que avanza el calendario, el circuito Paul Ricard acogerá una nueva ronda de carreras de alta velocidad del 21 al 23 de junio, con la misma precisión entre bastidores que permite que este deporte siga avanzando.