Después de haber sido ignoradas bajo el mandato de Ecclestone, las redes sociales se han convertido en una herramienta de comunicación privilegiada para la nueva dirección de la F1, que ahora comparte libremente fotos y vídeos durante los fines de semana de Gran Premio.
El rugido de los motores resuena ahora tanto en Twitter como en los circuitos. Desde que Liberty Media tomó las riendas, la Fórmula 1 ha cambiado su tradicional secretismo por una estrategia mediática calculada, destinada a atraer tanto a espectadores ocasionales como a aficionados incondicionales. Al comienzo de la temporada, las páginas oficiales del deporte comenzaron a publicar resúmenes concisos en vídeo de cada Gran Premio en Facebook y Twitter, una iniciativa que habría sido impensable bajo el hermético régimen de Bernie Ecclestone, en el que cualquier filtración de vídeo era rápidamente eliminada de Internet. Los nuevos propietarios no han soltado completamente las riendas, sino que siguen controlando rigurosamente el contenido. Un ejemplo típico es el del tricampeón Lewis Hamilton, a quien se le pidió que eliminara su vídeo de Instagram de la vuelta de pole position del Gran Premio de China, lo que pone de relieve que las imágenes exclusivas siguen estando estrictamente controladas. Más allá del cálculo comercial, el verdadero reto reside en la conexión directa con los aficionados que permiten plataformas como Instagram, Facebook y, sobre todo, Twitter. Los equipos ahora emplean «community managers» que publican tuits los fines de semana, ofreciendo a los seguidores una visión entre bastidores de un Gran Premio. Estos canales también sirven como herramientas de anuncio rápido. Cuando Sauber tuvo que confirmar que Pascal Wehrlein estaba ileso tras su accidente en Mónaco, el equipo y el piloto se saltaron la rueda de prensa y simplemente publicaron la noticia en sus cuentas de Twitter.
Al eliminar las capas mediáticas tradicionales, este deporte ahorra tiempo y dinero, al tiempo que se deshace de su imagen de exclusividad elitista. El resultado es una Fórmula 1 tan explosiva como siempre, pero mucho más accesible para un público mundial ávido de contenido instantáneo y auténtico.