Red Bull y Max Verstappen forman un dúo imparable. Desde la llegada del holandés a la escudería austriaca en 2016, han batido todos los récords, desde su primera victoria hasta su duodécima victoria consecutiva en Hungría.
Red Bull vuelve a estar en el punto de mira y, aunque a algunos les resulte repetitivo, lo cierto es que sigue siendo el equipo a batir. A lo largo de la historia, Mercedes, Ferrari y McLaren han vivido reinados similares, cada uno de ellos con un lugar reservado en los libros de historia. McLaren dominó los años 80, Ferrari dominó la era Schumacher y Mercedes dominó la era híbrida. Ahora es el turno de Red Bull de dejar un rastro de migajas a su paso. La temporada pasada puso el listón muy alto; este año lo ha puesto aún más alto. Desde principios de 2023, el equipo austriaco no ha perdido ni una sola carrera. Su piloto principal, Max Verstappen, pasa las tardes de los domingos «sacando el codo por la ventana» a la espera de un rival, pero hasta ahora no ha aparecido ninguno. McLaren se está acercando poco a poco, pero la amenaza sigue siendo modesta. El Gran Premio de Hungría ilustró perfectamente la diferencia: Verstappen terminó con 33 segundos de ventaja sobre Lando Norris, una diferencia que no deja lugar a dudas sobre quién controla la carrera.
Esta dominación puede parecer arrogante, pero es difícil discutir el genio técnico que hay detrás del paquete de Red Bull. Su coche se adapta perfectamente a Verstappen, lo que permite al doble (y pronto triple) campeón del mundo dominar incluso cuando no sale desde la pole position, como demostró en Hungría. Con cada victoria y podio, la asociación Verstappen-Red Bull escribe un nuevo capítulo. Su duodécima victoria esta temporada ha batido un récord de McLaren que se mantenía desde 1988, y Verstappen se acerca a la racha de nueve victorias consecutivas de Sebastian Vettel. La falta de suspense por la victoria final puede ser decepcionante, pero hace que cualquier sorpresa sea aún más impresionante. Cuando Lewis Hamilton consiguió la pole position, el público lo aclamó; si hubiera hecho lo mismo durante su dominio en 2019-2020, la reacción probablemente habría sido abucheos. Como dijo un colega, «ver a un piloto triunfar después de un fracaso lo hace más humano y entrañable». Hoy en día, Red Bull es el gigante que todos quieren derrocar, y Verstappen es el objetivo que todos sus rivales esperan alcanzar. Esta presión podría incitar a otros equipos a lanzarse a una carrera de desarrollo para destronar por fin al gigante Red Bull. Por ahora, sin embargo, la escudería austriaca ocupa cómodamente el primer puesto, y la única competencia proviene de los récords. La pregunta sigue en el aire: ¿hasta dónde pueden llevar su ventaja?