La victoria está al alcance de la mano y el premio es bien merecido, pero nada es seguro hasta que se cruza la línea de meta. Antes de la edición de 2021, repasemos algunas decepciones simbólicas en Mónaco.
Existen innumerables anécdotas sobre el Gran Premio de Mónaco, y FanF1 ha seleccionado tres carreras emblemáticas en las que tres pilotos vieron cómo se les escapaba la victoria, cuando parecía estar al alcance de la mano.
1992: el año en que el piloto bigotudo más famoso finalmente tuvo su oportunidad
No fue hasta 1992 cuando todo encajó para Nigel Mansell. Tras su regreso a Williams en 1991, el inglés disponía por fin de un coche capaz de dominar el campeonato. Llegó a Mónaco como líder de la clasificación y consiguió una brillante pole position el sábado, lo que despertó la esperanza de una primera victoria en el Principado. La carrera comenzó bien: Ayrton Senna, que había salido tercero en la parrilla, superó al compañero de Mansell, Riccardo Patrese, en las primeras curvas. Senna apretó al máximo para mantenerse cerca del Williams del piloto británico, pero Mansell se mostró intocable. Tras cinco victorias en cinco carreras, una sexta victoria consecutiva parecía segura. Entonces, en la vuelta 70, Mansell se detuvo en boxes, convencido de que tenía un pinchazo. Volvió a salir en segunda posición, persiguiendo a su rival brasileño. Durante las últimas ocho vueltas, los dos pilotos libraron una reñida batalla, ofreciendo un emocionante duelo que Mansell nunca olvidará por dos razones: nunca ganó en Mónaco y su neumático no estaba pinchado. Al final, dejó la victoria a Senna.
Resumen en vídeo:
2016: el costoso error de Red Bull
Desde el inicio de la era híbrida en 2014, Mercedes domina tanto el deporte que parece que hayamos vuelto a 1989, cuando McLaren dejaba pocas oportunidades a sus rivales. En este contexto, solo los circuitos inusuales o las condiciones meteorológicas especiales pueden aportar suspense. En la clasificación, Daniel Ricciardo, de Red Bull, consiguió su primera pole position en Mónaco, un momento histórico para el australiano. El día de la carrera, la pista estaba mojada, lo que hacía demasiado arriesgado la salida parada, por lo que la prueba comenzó detrás del coche de seguridad. Ricciardo lideró el primer tercio de la carrera sin problemas. Cuando la lluvia amainó y el circuito se secó, decidió parar en boxes para cambiar sus neumáticos lisos… pero su equipo no estaba preparado. Se perdieron unos segundos preciosos, lo que echó por tierra el impecable rendimiento que había mostrado en la pista. Salió en segunda posición, detrás de Lewis Hamilton, y, a pesar de la batalla al final de la carrera, terminó el Gran Premio detrás del Mercedes n.º 44.
Vídeo de la parada en boxes:
Incluso los mejores pueden perder la concentración
Mónaco es el circuito más lento del calendario, serpenteando por las calles de la ciudad, donde las barreras son implacables y no hay margen para el error. En 1988, Ayrton Senna, que adoraba este circuito, realizó una actuación legendaria en la clasificación, consiguiendo la pole position con casi un segundo y medio de ventaja sobre su compañero de equipo y acérrimo rival Alain Prost (+1,247″). Durante la carrera, Senna lideró de principio a fin, logrando la vuelta más rápida y atacando vuelta tras vuelta como un metrónomo, pareciendo destinado a conseguir su segunda victoria consecutiva. Sin embargo, a once vueltas del final, chocó contra la barrera en la curva Portier, justo antes del túnel, y accidentó su McLaren. La concentración del brasileño decayó después de que el jefe del equipo, Ron Dennis, le instara a reducir la velocidad y asegurar la victoria. Prost se alzó entonces con el primer puesto del podio. Aunque este incidente supuso una gran decepción para Senna, nunca empañó su legado: seis victorias en Mónaco y cinco pole positions, récords que aún se mantienen en las calles del Principado.