La serie de FanF1 sobre los nombres de los equipos de Fórmula 1 repasa la historia de Milton Keynes, desde el prometedor equipo de Stewart hasta los triunfos de Red Bull en el campeonato mundial.
Desde un modesto taller en Milton Keynes hasta el rugido de los motores respaldados por los fabricantes, el equipo que comenzó con el nombre de Stewart Grand Prix ha sido un ejemplo de ambición, errores y renacimiento. Jackie Stewart, tres veces campeón del mundo, dejó la cabina en 1996 para convertirse en director del equipo. Estableció una nueva base en Inglaterra, apoyándose en el nombre de Paul Stewart, que ya había conseguido más de 100 victorias en Fórmula 3 y Fórmula 3000. La fábrica de Milton Keynes estaba lista para su debut en la temporada 1997, con Jan Magnussen y Rubens Barrichello al volante. Barrichello destacó especialmente en el Gran Premio de Mónaco, disputado bajo una lluvia torrencial, donde terminó segundo detrás de su futuro compañero de equipo Michael Schumacher. El año siguiente fue más modesto, con solo cinco puntos conseguidos, pero 1999 marcó un punto de inflexión: Barrichello lideró su carrera en casa, en Brasil, consiguió la pole position en Magny-Cours y Johnny Herbert logró una sorprendente victoria en Nürburgring. Ford, que ya suministraba los motores, vio suficiente potencial como para plantearse entrar como fabricante por derecho propio. En los albores del nuevo milenio, Ford decidió promocionar su marca de lujo renombrando el equipo como Jaguar. Eddie Irvine, subcampeón en 1997, dejó Ferrari con la promesa de un podio en el primer año del equipo. La realidad resultó ser más dura: los problemas crónicos de fiabilidad impidieron que los coches verdes se clasificaran entre los tres primeros, y en cinco temporadas los mejores resultados fueron dos podios (Mónaco 2001 y Monza 2002, ambos conseguidos por Irvine) y un séptimo puesto en la clasificación final del campeonato. Esta época terminó con una nota extraña cuando Christian Klein perdió un diamante engastado en el morro del R5 durante el fin de semana de Mónaco de 2004, una pérdida simbólica que precedió a la salida del equipo. En 2005, la librea verde dio paso al brillante azul de Red Bull Racing. El veterano David Coulthard pilotó el nuevo coche hasta el primer podio del equipo en Mónaco en 2006, un momento que se celebró con una temática de Superman que siguió al homenaje a Star Wars del año anterior. El verdadero avance llegó con la llegada de Sebastian Vettel, que terminó segundo en 2009 y luego ganó cuatro campeonatos consecutivos. Daniel Ricciardo continuó la tradición de victorias, pero fue la aparición del piloto holandés Max Verstappen lo que acaparó los titulares, culminando con una campaña victoriosa que terminó el pasado mes de diciembre. La trayectoria de un equipo familiar a una fuerza dominante ilustra cómo los cambios estratégicos y las audaces asociaciones con los fabricantes pueden redefinir el destino de un equipo en la Fórmula 1.