Mercedes gana por fin el campeonato de Fórmula 1

Mercedes gana por fin el campeonato de Fórmula 1
Crédito: FanF1

Mercedes tiene una larga trayectoria en la F1, pero un palmarés modesto como escudería independiente. Este año, con Lewis Hamilton y Nico Rosberg ganando el título de constructores, la marca del logotipo estrellado ha consolidado por fin su importancia en este deporte.

La historia de Mercedes en la Fórmula 1 se asemeja a la de un fénix que renace de las cenizas de uno de los períodos más oscuros del automovilismo. Tras debutar en el campeonato mundial en 1954 y ofrecer dos títulos mundiales a Juan Manuel Fangio, el gigante alemán desapareció del deporte casi de la noche a la mañana. El catalizador fue la catástrofe de Le Mans en 1955, donde el Mercedes de Pierre Levegh, tras colisionar con Mike Hawthorn y Lance Macklin, se convirtió en un proyectil mortal que mató al francés y a más de ochenta espectadores, el peor accidente jamás registrado en el mundo del automovilismo. Bajo el impacto, Mercedes se retiró de todas las competiciones, incluso cuando se vislumbraba la promesa de una gloria futura.

Pero el corazón de la marca por el automovilismo nunca dejó de latir. A lo largo de los años 60 y 70, mantuvo una presencia discreta en las series de turismos y prototipos, antes de regresar a la Fórmula 1 en 1993, esta vez como proveedor de motores. En colaboración con Ilmor, Mercedes equipó primero a Sauber antes de firmar una alianza duradera con McLaren, una asociación que le permitió ganar el campeonato de constructores en 1998. Diez años más tarde llegó un segundo título, cuando Brawn GP, equipado por Mercedes, ganó el campeonato de 2009.

Fortalecido por este éxito, el fabricante tomó la audaz decisión de comprar la nueva escudería británica en 2009, convirtiéndose así en un equipo por derecho propio. Entre 2010 y 2013, el equipo sufrió una profunda reestructuración: se convenció a Michael Schumacher para que saliera de su retiro, se mantuvo a Ross Brawn y se renovó el equipo directivo con Toto Wolff, Niki Lauda y el jefe de diseño Paddy Lowe. La reconstrucción dio resultados lentos, y Schumacher y Brawn finalmente abandonaron el equipo sin haber logrado devolverle su antiguo dominio.

Todo cambió con la modificación del reglamento en 2014. El sistema de propulsión híbrido y el paquete aerodinámico de Mercedes proporcionaron a Lewis Hamilton y Nico Rosberg un coche prácticamente imbatible, lo que hizo que el título de constructores fuera una realidad, algo que se confirmó en el Gran Premio de Rusia de ese año. Este triunfo marcó el comienzo de una nueva era, pero también estableció un umbral financiero intimidante. Para justificar las astronómicas inversiones realizadas desde 2010, Mercedes no solo debe mantenerse por delante de sus rivales, sino también innovar constantemente, para que las rápidas fluctuaciones que recientemente han sacudido a Ferrari y Red Bull no comprometan su supremacía tan duramente ganada.