Mercedes: dos títulos, ¿cuál es el siguiente paso?

Mercedes: dos títulos, ¿cuál es el siguiente paso?
Crédito: FanF1

Mercedes acaba de ganar su segundo título mundial de Fórmula 1, inaugurando así una nueva era de dominio. La pregunta ahora es si el equipo podrá mantenerse en la cima durante los próximos años.

Las señales de alerta ya están saltando para el equipo que ha dominado este deporte durante los últimos cinco años. El dominio antes inquebrantable de Mercedes en la Fórmula 1 está mostrando grietas, y el Gran Premio de Singapur puede haber sido el primer síntoma evidente. Mientras que Ferrari y Red Bull han sido durante mucho tiempo los protagonistas de la naturaleza cíclica de la F1 (ascenso, caída y nuevo ascenso), Mercedes se encuentra ahora en una encrucijada similar. Un solo error en las calles de Marina Bay, donde una mala estrategia de Pirelli en materia de neumáticos puso en apuros a las Flechas de Plata, obligó a la jerarquía de la escudería a tomar conciencia de la situación. Sobre el papel, este incidente fue un error aislado, pero la frecuencia de este tipo de fallos esta temporada no puede ignorarse. A pesar de todo, el pedigrí del equipo ofrece cierto consuelo. Desde la sorprendente victoria de Brawn GP en 2009, la organización, nacida de las cenizas de Honda, ha construido una fortaleza de talento: la gestión acertada de Toto Wolff, la visión estratégica de Niki Lauda, el sentido de la ingeniería de Paddy Lowe y el talento como piloto de Lewis Hamilton se han combinado para mantener a raya a los rivales. Esta base también ha permitido formar a un segundo piloto, Nico Rosberg, cuyas contribuciones, aunque menos mediáticas, han reforzado el dominio del equipo. El ejemplo edificante de Red Bull es elocuente. Tras descartar los elementos que les habían llevado al éxito (la experiencia de Sebastian Vettel, el genio creativo de Adrian Newey y el motor Renault), los austriacos vieron cómo se esfumaban sus esperanzas de ganar el campeonato. Mercedes haría bien en aprender de este error de cálculo. Con el título de constructores ya asegurado y Hamilton cómodamente en cabeza de la clasificación de pilotos, el equipo se enfrenta ahora a un dilema estratégico: dormirse en los laureles o redoblar sus esfuerzos en materia de desarrollo frente a una Ferrari en pleno renacimiento y unos competidores en constante mejora. Esta elección determinará si Mercedes podrá evitar el inevitable ciclo de declive o si se convertirá en la próxima nota al pie de página edificante en la implacable marcha de los cambios de poder en la F1.