McLaren-Mercedes: el fin de una era

McLaren-Mercedes: el fin de una era
Crédito: FanF1

El Gran Premio de Abu Dabi de 2014 marcó el final de una colaboración de casi veinte años entre McLaren y Mercedes. Aunque ambas entidades seguirán existiendo, su colaboración se verá profundamente alterada por el regreso de Honda al mando del chasis McLaren en 2015, lo que dará un nuevo impulso al equipo.

Las «Flechas de Plata», un nombre que lo significaba todo para toda una generación de aficionados a la Fórmula 1 a finales de los años 90, han desaparecido hoy en día. Para muchos, eran más que una simple escudería: encarnaban una marca, una leyenda, un palmarés excepcional. Tres títulos mundiales de pilotos (1998, 1999 y 2008) y un título de constructores en 1999 se suman a 78 victorias, 231 podios, 76 pole positions, 84 récords de vuelta y 351 salidas en Grandes Premios. La fuerza motriz detrás de este legado era simple: el rendimiento por encima de todo.

Los monoplazas más bonitos… Adrian Newey es reconocido desde hace tiempo como un maestro en el diseño de coches de F1. Desde sus primeros trabajos en los March 881, 891 y Leyton House CG901, su talento era evidente y sus máquinas extraordinariamente eficaces. Los coches Williams que diseñó entre 1991 y 1997 dominaron la época, y solo los Benetton de Rory Byrne les hacían verdadera competencia. Cuando Newey se incorporó a McLaren como director técnico y no solo como diseñador, los coches grises se rediseñaron por completo. Durante casi una década, hasta su paso a Red Bull en 2005, McLaren-Mercedes ganó año tras año el premio al «monoplaza más bonito», aunque no siempre fuera el más rápido. Entre los modelos más destacados se encuentran el MP4-13 (1998), el MP4-14 (1999), el MP4-15 (2000) y el MP4-20 (2005). Tras la marcha de Newey, la escudería austriaca estableció un nuevo referente en materia de diseño. … pero frágiles como el cristal

Los coches McLaren-Mercedes de Newey no solo eran magníficos, sino también extremadamente eficaces, dejando a menudo a sus competidores a varias longitudes de distancia. Pero este rendimiento excepcional tenía un precio: los coches eran tan frágiles como el cristal. Hoy en día, los abandonos son poco frecuentes gracias a las normativas que obligan a que los motores duren varias carreras. En aquella época, la búsqueda incesante de la velocidad provocaba averías frecuentes, y McLaren-Mercedes encarnaba ese riesgo. El MP4-19 de 2004 está considerado por muchos como el diseño más débil de Newey, lo que hizo que Kimi Räikkönen y David Coulthard lucharan por terminar las carreras hasta la llegada de una especificación «B» a mitad de temporada. El MP4-20, con diez victorias en diecinueve salidas, debería haber dominado la temporada 2005, pero una serie de problemas permitió a Renault ganar los dos títulos. Quizás el abandono más doloroso fue el del Gran Premio de España de 2001, cuando Mika Häkkinen, que había dominado toda la jornada, se vio obligado a abandonar en la última vuelta debido a un fallo en el embrague.

Todos los derechos de vídeo de la Fórmula 1 pertenecen a FOM – Formula One Management. Las imágenes son propiedad de Formula One Management.

Un talento innato al volante Mika Häkkinen, Lewis Hamilton, Fernando Alonso, Kimi Räikkönen, Jenson Button, David Coulthard, Juan Pablo Montoya… McLaren-Mercedes rara vez ha contado con pilotos que no fueran de talla mundial. Los mismos pilotos que ganaron los títulos en 1998, 1999 y 2008 también sufrieron el desastre de 2007. Si hay un nombre que destaca, ese es el de Häkkinen. Sus encarnizadas batallas con Michael Schumacher, en particular el emblemático adelantamiento en Spa-Francorchamps en 2000, realizado sin DRS, siguen siendo algunos de los momentos más bellos de este deporte. Ron Dennis todavía habla de esos duelos con mucho cariño. Todos los derechos de vídeo de la Fórmula 1 pertenecen a FOM – Formula One Management. Las imágenes son propiedad de Formula One Management. Tensión interna viva A McLaren siempre le ha gustado asociar a pilotos del mismo calibre, una filosofía que dio lugar a leyendas como Prost-Lauda y Prost-Senna en la época de TAG-Porsche y Honda. La era Mercedes no fue una excepción. Ron Dennis debió de tirarse de los pelos cuando David Coulthard adelantó a Mika Häkkinen en la segunda curva del Gran Premio de Austria de 1999, una carrera en la que el finlandés era claramente el favorito para ganar un segundo título tras la lesión de Schumacher, pero en la que el escocés tuvo vía libre.

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La situación llegó a un punto crítico en 2007. Con Fernando Alonso y Lewis Hamilton al volante, McLaren-Mercedes parecía destinada a ganar los dos campeonatos. Sin embargo, el ambiente tóxico entre Alonso, Hamilton y Ron Dennis erosionó la cohesión del equipo. La tensión alcanzó su punto álgido en São Paulo, donde los dos pilotos terminaron por detrás de Räikkönen, lo que permitió al finlandés ganar el título. McLaren terminó la temporada en segundo lugar, empatado a puntos. Todos los derechos de vídeo de la Fórmula 1 pertenecen a FOM – Formula One Management. Las imágenes son propiedad de Formula One Management. Cuando Lewis Hamilton abandonó el garaje de McLaren a finales de 2012, no fue tanto una sorpresa como una confesión tácita: las brillantes estadísticas del equipo ocultaban un malestar más profundo. Sobre el papel, la temporada debería haber reflejado la gloria de 2007: ocho pole positions y siete victorias en carrera situaban a McLaren-Mercedes a la altura de Red Bull. El MP4-27, elogiado por su elegante ingeniería, parecía listo para escribir un nuevo capítulo de dominio bajo la dirección de Martin Whitmarsh.

Pero las cosas fueron de otra manera en los boxes. Los repetidos errores de procedimiento y una serie de problemas mecánicos convirtieron los prometedores fines de semana en costosos reveses. Estos errores, más que cualquier resultado de carrera, minaron la confianza de un piloto que ya había saboreado el éxito en el campeonato. La decisión de Hamilton de cambiar su «Flecha de Plata» por un coche rival más fiable fue menos una traición que una elección pragmática a favor de un equipo capaz de cumplir por fin sus promesas técnicas.

En retrospectiva, la temporada 2012 marcó el final de una era para McLaren-Mercedes. La combinación de incidentes muy mediatizados y una infraestructura deficiente significaba que, a pesar de sus espectaculares resultados, la escudería ya era una reliquia de un pasado que ya no podía sostener sus ambiciones.