A nueve carreras del final del campeonato, Max Verstappen aventaja en 80 puntos a su rival más cercano, Charles Leclerc. ¿Conseguirá el piloto monegasco reducir la diferencia?
Cuando la temporada parece estar decidida, la historia nos recuerda que a la Fórmula 1 le gustan los giros espectaculares. Los archivos de este deporte están repletos de pilotos que, enfrentados a diferencias aparentemente insuperables, lograron darle la vuelta a la situación en la recta final, un escenario que se aplica hoy a Charles Leclerc, que debe recuperar una desventaja de 80 puntos sobre Max Verstappen.
En 1964, el sistema de puntuación era muy diferente al actual: el podio otorgaba nueve, seis y cuatro puntos. A cinco carreras del final y con 20 puntos de desventaja respecto a los líderes, John Surtees logró remontar y superar a Graham Hill por un solo punto para ganar el título. Una saga similar tuvo lugar en 1976. Niki Lauda abordaba las siete últimas Grandes Premios con 35 puntos de ventaja, pero un terrible accidente en el Gran Premio de Alemania lo apartó de los circuitos durante tres carreras. James Hunt aprovechó la oportunidad para remontar en la clasificación en las carreras restantes y ganar el campeonato con un punto de ventaja.
A principios de la década de 2000 se produjo otro giro inesperado. En 2007, Lewis Hamilton aventajaba a Fernando Alonso y Kimi Räikkönen en 12 y 17 puntos respectivamente, cuando solo quedaban 20 puntos por asignar. Los problemas mecánicos perjudicaron a Hamilton en las dos últimas carreras, lo que permitió a Räikkönen ganar ambas y hacerse con el título. En 2010, la diferencia entre el ganador y su perseguidor había aumentado a 25 puntos, y la lucha por el título estaba aún más reñida. Sebastian Vettel estaba a 25 puntos de Fernando Alonso a dos carreras del final; dos victorias impecables, junto con los errores de sus rivales, permitieron a Vettel ganar el campeonato en Abu Dabi.
Cuatro años más tarde, el duelo de 2014 entre Nico Rosberg y Lewis Hamilton demostró que los problemas técnicos podían inclinar la balanza. Hamilton, que estaba 29 puntos por detrás a siete carreras del final, se benefició de un repentino problema de fiabilidad de Rosberg, lo que finalmente le permitió dar la vuelta a la situación y ofrecer una temporada emocionante que terminó a favor de Hamilton.
Estos precedentes ponen de relieve por qué la situación de Leclerc, aunque difícil, no es inimaginable. Para recuperar una desventaja de 80 puntos en las nueve carreras restantes, tendría que ganar todos los Grandes Premios restantes, mientras que Verstappen no debería terminar mejor que segundo en la mayoría de ellos y caer al tercer puesto al menos en tres ocasiones. El cálculo es sencillo, pero la historia de este deporte nos enseña que la suerte puede cambiar en un instante, debido a una avería mecánica, un incidente en la pista o una mejora repentina en el rendimiento de un outsider. Aún no hay nada decidido, y el último capítulo de este campeonato bien podría hacer eco de las grandes remontadas del pasado.