La Fórmula 1 ha sido durante mucho tiempo escenario de momentos inolvidables y fascinantes en el mundo del automovilismo, y el Gran Premio de Europa de 1999 es uno de los ejemplos más destacados.
El Gran Premio de Europa de 1999 se celebró en Nürburgring el 26 de septiembre, constituyendo la 14.ª prueba de la temporada. Para la salida, la FIA utilizó un sistema de radio que enviaba una señal para apagar las luces rojas de la parrilla. Hasta ese año, las luces se encendían una tras otra y el director de pista las apagaba manualmente, lo que introducía un elemento de incertidumbre que impedía a los pilotos conocer la secuencia exacta. Como la señal se transmitía por ondas de radio, en teoría podía ser interceptada por cualquier receptor.
¿Tramposos en la salida?
Empezaron a circular rumores en el paddock de que algunos equipos habían encontrado la manera de predecir cuándo se apagarían las luces rojas, lo que les daba una ligera ventaja. Los ingenieros descubrieron que el transmisor de radio estaba situado lejos de los coches, por lo que intentaron interceptar la señal y enviar un pitido a los cascos de los pilotos antes de que las luces se apagaran realmente. La historia llegó a oídos del presidente de la FIA, Max Mosley, que decidió ponerla a prueba en el Gran Premio de Europa. Los técnicos simplemente desactivaron los receptores de semáforos rojos de los coches, lo que permitió al director de carrera pulsar el botón que debería haber apagado los semáforos sin hacerlo realmente. El resultado fue inmediato: seis pilotos —los dos McLaren y los dos Jordan, así como los coches Williams y Prost— salieron antes de tiempo. El incidente confirmó la veracidad de los rumores, pero como el reglamento no prohibía específicamente este truco, no se impuso ninguna sanción. No obstante, la FIA decidió sustituir el sistema manual, que dependía de la radio, por un sistema automatizado que apagaba los semáforos de forma aleatoria sin ninguna señal externa.
La salida del Gran Premio de Europa de 1999:
Johnny Herbert se alzó con la victoria para Stewart-Ford, remontando desde la 14.ª posición en la parrilla de salida. Jarno Trulli consiguió su primer podio con un Prost-GP, mientras que Rubens Barrichello completó el trío de cabeza. La primera vuelta también estuvo marcada por un espectacular incidente cuando Pedro Diniz fue embestido por Alexander Wurz, lo que provocó un trompo y un breve vuelco del coche de Diniz, un accidente aterrador, pero finalmente sin gravedad. La temporada la ganó finalmente Mika Hakkinen con un McLaren, que terminó con dos puntos de ventaja sobre Eddie Irvine.