La resaca Red Bull

La resaca Red Bull
Crédito: FanF1

Tras cuatro años de dominio absoluto, Red Bull se enfrenta ahora a una incertidumbre total, y su escudería hermana, Toro Rosso, comparte un futuro igualmente incierto. ¿Será este el principio del fin?

El automovilismo funciona por ciclos, e incluso los reinados más largos acaban desapareciendo. Red Bull lo sabe muy bien. Tras cuatro temporadas consecutivas en lo más alto de la Fórmula 1, la escudería austriaca se encuentra hoy en día en declive. Desde la marcha de Sebastian Vettel a otras escuderías ganadoras, Red Bull se ha convertido en una especie de espejismo. En 2014, el viento ya había empezado a cambiar, a pesar de algunos destellos ocasionales de genialidad. Mientras Mercedes, pilotado por Lewis Hamilton y Nico Rosberg, dominaba y el motor Renault tenía dificultades, Daniel Ricciardo logró tres victorias oportunistas que apenas ocultaron la falta de velocidad del coche. Para la nueva campaña, Horner llevó al límite su política de juventud al ascender a Daniil Kvyat, otro talento procedente de Red Bull. Pero la inexperiencia y los limitados conocimientos técnicos de Kvyat pronto sembraron dudas sobre esta decisión. Ha mostrado signos prometedores, pero aún no ha sido capaz de asumir el papel de líder que muchos esperaban de él. Ricciardo, por su parte, lucha contra un desánimo silencioso en un coche cada vez más impredecible. Decepcionado por el desarrollo del motor francés, el australiano ha conseguido dos podios oportunos este verano, lo que ofrece un rayo de esperanza. Sin embargo, se mantiene realista en cuanto a sus perspectivas y no se hace ilusiones sobre el futuro próximo.

En estos momentos, Red Bull y su equipo hermano Toro Rosso se encuentran en una situación de incertidumbre. Tras haber anunciado el fin de su colaboración con los motores Renault, ahora se encuentran sin unidad motriz. Las consecuencias de la mala comunicación y la falta de reconocimiento de Renault han llevado a otros fabricantes, Mercedes y Honda, a negarse a suministrar los coches austriacos, al menos hasta que se reanuden las negociaciones. El suministro por parte de Ferrari parece plausible, pero las exigentes condiciones fijadas por el trío Mateschitz-Marko-Horner suponen un obstáculo. Dado que el chasis de 2016 ya se encuentra en fase de desarrollo, la prioridad absoluta será conseguir e integrar un nuevo motor. Por lo tanto, ambos equipos se encuentran en una situación precaria de cara a la próxima temporada, y el camino que les espera se presenta largo y difícil.