La Fórmula 1 comienza la temporada en medio del caos

La Fórmula 1 comienza la temporada en medio del caos
Crédito: FanF1

¿Quién hubiera imaginado que tan pocos monoplazas cruzarían la línea de meta en el Gran Premio inaugural de la temporada? Pocos, sobre todo después de un año de adaptación a la nueva tecnología híbrida. Melbourne volvió a deparar sorpresas.

La parrilla de salida de la Fórmula 1 parece haberse reducido considerablemente esta temporada, y la carrera inaugural en Melbourne parece confirmar esta tendencia. La ausencia de Manor Marussia, sancionada por la FIA, era de esperar, pero el hecho de que solo quince coches tomaran la salida fue una verdadera sorpresa.

La última vez que vimos un pelotón tan reducido fue en 2005, durante el Gran Premio de Estados Unidos en Indianápolis. Una disputa entre Michelin y las autoridades del automovilismo obligó a todos los coches equipados con neumáticos franceses a retirarse durante la vuelta de formación, dejando solo seis máquinas equipadas con neumáticos Bridgestone para disputar la carrera. En Melbourne, además de la retirada anunciada de Manor, la mala suerte fue la principal responsable. Valtteri Bottas fue el primero en retirarse tras lesionarse la espalda durante la clasificación; el finlandés, haciéndose eco de las desgracias de Felipe Massa, decidió prudentemente no arriesgarse a agravar su lesión. Las desgracias de McLaren también fueron evidentes. El entusiasmo de Kevin Magnussen por poder correr por fin este año se convirtió en decepción cuando su motor se incendió durante la clasificación, lo que recordó los retos a los que aún se enfrenta el equipo tras los problemas sufridos por Honda durante el invierno. Su compañero de equipo, Jenson Button, solo pudo terminar en última posición, undécimo en la clasificación general y a dos vueltas del ganador. Fernando Alonso ya debe estar sintiendo la presión. Los problemas con el motor de Renault se sumaron al drama. El mediocre rendimiento del motor híbrido francés quedó patente durante la clasificación, y la fiabilidad no mejoró durante la carrera. Daniil Kvyat se vio obligado a retirar su Red Bull humeante de la pista durante la vuelta de formación, mientras que Max Verstappen perdió sus primeros puntos debido a otro motor caprichoso. Daniel Ricciardo, por su parte, ya ha agotado su asignación de motores para el año después de recorrer solo unos pocos kilómetros. Al final, con solo quince participantes y once coches cruzando la línea de meta, la Fórmula 1 vivió la pesadilla que tanto temía la temporada pasada. Mientras Mercedes parece dispuesta a dominar una nueva era, el deporte quizá deba preguntarse si las reglas del juego son realmente justas.