La F1 y yo – Episodio 2: Nicolas Willaume

La F1 y yo – Episodio 2: Nicolas Willaume
Crédito: FanF1

En esta serie, escucharás a diversas personalidades hablar sobre la Fórmula 1 y descubrirás qué es lo que les atrae de este deporte.

Cuando el aroma de la carne chisporroteando y el queso fundido se escapa de su colorido food truck en la campiña del Gard, Nicolas Willaume es más que un maestro de la hamburguesa: es un embajador autodidacta de la cocina callejera francesa y un apasionado de la Fórmula 1 desde siempre. Este joven de 29 años, coronado campeón de Francia de hamburguesas en 2018 y ahora miembro del jurado del concurso nacional, creció con el rugido de los motores que resonaban los domingos por la tarde. «A principios de la década de 2000, mi familia paterna convirtió el ver la F1 en un ritual», recuerda, un hábito que aún hoy alimenta su pasión por este deporte. El amor de Willaume por el Gran Premio va más allá de la emoción de la velocidad. Le atraen las estrategias dignas de una partida de ajedrez que emplean los equipos y las distintas personalidades de los pilotos, y describe el campeonato como «un espectáculo grandioso». Aunque nunca ha pisado el paddock, los viajes de su padre a Barcelona, Mónaco y Monza le han dado una idea del ambiente que se respira allí. La carrera que más le ha marcado es el Gran Premio de Japón de 2006, donde una avería en el motor de Michael Schumacher permitió a Fernando Alonso ganar el título. Si se le presentara la oportunidad de ponerse al volante de un F1, a Willaume le costaría elegir un solo coche. «Me decantaría por el legendario McLaren MP4/4 de 1988, el Renault 2006 de Alonso por un toque de orgullo francés, o el Ferrari 312 T de Niki Lauda, el más bonito de todos», afirma. Su apego al legado de este deporte es evidente en su equipo favorito: Ferrari. «El rojo, la marca, las leyendas que han lucido el escarlata… todo es emblemático», señala, aunque se niega a nombrar a un piloto favorito, prefiriendo a aquellos que tienen un carácter y una personalidad fuertes. Al volante de su vehículo diario, Willaume conduce un modesto BMW Serie 1, pero sus sueños automovilísticos son todo menos ordinarios. «El Ferrari F40 es el coche de ensueño definitivo, una auténtica leyenda», admite, y añade que un 812 Superfast moderno también satisfaría sus deseos de rendimiento. Cuando se le pide que haga una predicción sobre el campeonato actual, pronostica un resultado familiar: «Lewis Hamilton ganará el título, gracias a su experiencia y a la fiabilidad de Mercedes».

Entre cocinar hamburguesas y juzgar concursos culinarios, la vida de Willaume es una mezcla de comida rápida y coches rápidos, cada uno alimentando al otro en una receta francesa única de pasión.