La escuela Winfield vuelve por todo lo alto al Paul Ricard

La escuela Winfield vuelve por todo lo alto al Paul Ricard
Crédito: FanF1

La escuela de pilotaje de Winfield, que formó a varias estrellas francesas en los años 70 y 80, ha sido recientemente relanzada en las instalaciones del circuito Paul Ricard.

El renacimiento del Gran Premio de Francia en el circuito Paul Ricard ha suscitado algo más que un simple entusiasmo mediático: ha relanzado un proyecto nacional destinado a formar a la próxima generación de talentos del automovilismo. Stéphane Clair, director del circuito, se ha asociado con Frédéric Garcia, presidente del grupo Winfield, para revivir la famosa École Winfield, una escuela que abrió sus puertas en 1964 y que contribuyó a lanzar leyendas como Alain Prost, Patrick Tambay, Jacques Laffite, Jean Alesi y Olivier Panis.

Ahora instalada en el edificio principal del complejo de Var, la renovada academia está dirigida a adolescentes de entre 14 y 17 años y les ofrece una visión única del mundo del automovilismo de alto nivel. Una colaboración única con Renault Sport permite a los estudiantes pilotar Fórmula 1 contemporáneos equipados con motores V8, mientras que la proximidad del histórico circuito Paul Ricard les permite entrenar en una pista que ha visto desfilar a innumerables grandes nombres. El programa está abierto a todas las nacionalidades, pero su misión principal es clara: restaurar la cantera de pilotos de élite franceses y consolidar la reputación del circuito Paul Ricard como lugar de formación de primer orden.

«Cuarenta y seis años después de la primera edición del Winfield Volant disputada aquí, ahora ofrecemos una formación de alta calidad en este legendario circuito», declaró Clair. «En unos años, tendremos un piloto de Fórmula 1 procedente del proceso de selección de Winfield y que habrá perfeccionado sus habilidades en este mismo asfalto».

El primer éxito de esta nueva era se produjo el pasado mes de febrero, cuando el joven brasileño Caio Collet se impuso a 17 rivales para ganar el primer Volant. Su victoria le valió un premio por valor de más de 200 000 euros, es decir, una temporada completa en el campeonato francés de F4, lo que marca el comienzo de lo que los organizadores esperan que se convierta en un flujo constante de talentos.

El legado de la escuela queda patente en momentos como la victoria de Olivier Panis al volante del Elf-Winfield en 1987, que recuerda el impacto duradero de la institución en el automovilismo francés. Con el regreso del Gran Premio y la academia en pleno auge, Paul Ricard está de nuevo listo para forjar el futuro del automovilismo.