Con 38 victorias en Fórmula 1 en su haber, Max Verstappen repasa la carrera que le permitió conseguir su primera victoria, convirtiéndose así en el piloto más joven en ganar un Gran Premio.
La historia del Gran Premio de España de 2016 no es tanto la del drama habitual dominado por Mercedes como la de una apuesta audaz que ha reescrito los libros de historia. Durante la semana del 15 de mayo, Red Bull sorprendió al paddock al sustituir a Daniil Kvyat por el prodigio holandés de 17 años Max Verstappen, una decisión que parecía imprudente teniendo en cuenta el reciente podio de Kvyat, pero que resultó ser visionaria.
Al comienzo de la carrera, Mercedes seguía pareciendo invencible. Lewis Hamilton, ya doble campeón, había conseguido la pole position en Barcelona, superando a su compañero de equipo por tres décimas, mientras que Nico Rosberg ocupaba la primera fila, con la esperanza de imitar a su padre, antiguo campeón del mundo. Ferrari, que acababa de conseguir tres victorias consecutivas en 2015, ocupaba el tercer puesto en la clasificación de constructores, a 13 puntos de Red Bull, que muchos consideraban una temporada «difícil y anónima». Sin embargo, la salida dio un vuelco a la situación. Rosberg se puso en cabeza aprovechando el rebufo de Hamilton, pero el campeón británico contraatacó y obligó a Rosberg a salirse de la línea de carrera. El contacto resultante envió a los dos Mercedes a la hierba, eliminando a las Flechas de Plata y dejando la carrera en manos de los demás competidores. Con el dúo dominante fuera de la carrera, Ferrari y Red Bull vieron una oportunidad. Daniel Ricciardo lideró la primera parte de la carrera tras la reanudación, pero Red Bull lo llamó rápidamente para pasarle el volante a Verstappen, dando al joven piloto su primera oportunidad de liderar un Gran Premio. Mientras tanto, los dos equipos adoptaron estrategias de repostaje contrastadas: Sebastian Vettel (Ferrari) y Ricciardo (Red Bull) optaron por tres paradas, mientras que Verstappen y Kimi Räikkönen siguieron un plan de dos paradas. La diferencia de neumáticos resultó decisiva. Los neumáticos nuevos de los coches con dos paradas proporcionaron una ventaja de velocidad que las vueltas adicionales en boxes de los competidores con tres paradas no pudieron igualar. En la vuelta 44, Verstappen se puso en cabeza tras la parada en boxes de su compañero de equipo y ya no miró atrás, consiguiendo así su primera victoria en la Fórmula 1. Con 18 años, 7 meses y 15 días, se convirtió en el piloto más joven en ganar una carrera, concluyendo un fin de semana que será recordado como un punto de inflexión para este deporte.