Por lo general, Force India comienza la temporada con fuerza, pero luego retrocede a medida que su desarrollo se estanca. Sin embargo, este año ha ocurrido lo contrario: el coche ha mejorado a lo largo de la temporada y ha conseguido un podio en Rusia, lo que es un buen augurio para 2016.
Cuando las luces parpadearon en la sede de Force India durante la pretemporada, la perspectiva de participar en toda la temporada parecía cada vez más incierta. Un invierno marcado por las dificultades financieras obligó al equipo a esforzarse por alinear dos chasis VJM08 en la parrilla de salida de Melbourne, lo que consiguió realizando algunas modificaciones evolutivas en el coche de 2014.
La primera versión del coche de 2015 quedó desfasada desde el principio, y su única baza era la potencia bruta del motor Mercedes y los ocasionales destellos de genialidad de un Sergio Pérez en plena forma. Mientras Pérez mantenía el total de puntos, lo más destacado de la temporada vino de la mano del alemán Nico Hülkenberg, que abandonó el paddock de la F1 para ganar las 24 Horas de Le Mans, lo que proporcionó a Force India una atención mundial poco habitual. El punto de inflexión se produjo en el Gran Premio de Gran Bretaña, donde la tan esperada versión B-spec del monoplaza indio hizo finalmente su debut. A partir de Silverstone, Pérez solo se quedó sin puntos en dos ocasiones e incluso subió al podio en Rusia tras una carrera agresiva. Hülkenberg, aunque ligeramente menos regular que su compañero de equipo, sumó suficientes puntos para aupar al equipo al quinto puesto del campeonato de constructores, el mejor resultado desde el debut del equipo en 2008. El escenario de la temporada ha invertido la tendencia de años anteriores. En el pasado, Force India lanzaba un coche competitivo, coqueteaba con los podios desde el principio y luego se desvanecía cuando sus limitados recursos frenaban su desarrollo. En 2015 ocurrió lo contrario: un comienzo modesto impuesto por las limitaciones financieras, seguido de un programa de desarrollo incesante, aunque impuesto, que permitió que el coche siguiera mejorando hasta la segunda mitad del año. Las mejoras introducidas al final de la temporada permitieron obtener notables avances tanto en la clasificación como en la carrera, lo que permitió al equipo superarse a sí mismo en varias ocasiones.
Para 2016, el impulso creado por el lanzamiento de la versión B podría convertir a Force India en un aspirante habitual al podio, siempre y cuando el techo presupuestario no vuelva a cerrar la puerta. Una vez más, el balance financiero determinará si el equipo podrá continuar su ascenso técnico o si se verá obligado a volver al modo de supervivencia.