Algunos problemas de fiabilidad y una mala racha persistente obligarán a Ferrari a redoblar sus esfuerzos para recuperar el retraso con respecto a Mercedes en el campeonato, pero Maurizio Arrivabene y su equipo siguen siendo optimistas.
Nico Rosberg lidera la clasificación de pilotos con 100 puntos y cuatro victorias en otras tantas carreras, pero la situación detrás de él dista mucho de ser optimista. Los dos representantes de Ferrari, Sebastian Vettel y Kimi Raikkonen, han tenido mala suerte desde el principio.
En la primera carrera de la temporada en Australia, el coche del finlandés sufrió una avería prematura en el motor, lo que recordó cruelmente la fragilidad del motor italiano. En Baréin, Vettel ni siquiera logró clasificarse: una columna de humo que salía de su motor marcó su primer revés del año tras su podio en Melbourne. Mientras tanto, Raikkonen desempeñó a la perfección el papel de aguafiestas, impulsando su coche hasta la segunda posición por delante de los dos Mercedes.
La mala suerte se agravó con incidentes en carrera que redujeron aún más las esperanzas de Ferrari. En China, Daniil Kvyat, en su Red Bull, aprovechó la oportunidad para forzar a los dos italianos a chocar en la primera vuelta, eliminándolos así de la lucha por la victoria, aunque ambos pilotos lograron terminar la carrera con puntos y un podio. El Gran Premio de Rusia fue escenario de otro choque espectacular: Vettel quedó atrapado en las barreras TechPro de la curva n.º 3 tras un choque con Kvyat al inicio de la carrera, y un problema eléctrico durante los entrenamientos libres ya había condenado al cuatro veces campeón a cambiar la caja de cambios y a recibir una penalización de cinco puestos en la parrilla de salida. Raikkonen, incómodo con el equilibrio de su coche, ya no podía considerarse un candidato a la victoria.
Tras cuatro carreras, Ferrari no puede permitirse otro error. La diferencia con Mercedes, una rivalidad que se ha intensificado en las últimas tres temporadas, es ahora palpable, y Lewis Hamilton y Rosberg han repetido en varias ocasiones que sienten los coches rojos pisándoles los talones. Para mantener la presión, Ferrari necesita una victoria rápidamente. Vettel parece ser el piloto más capacitado para lograr este avance, ya que encarna el renacimiento del equipo, mientras que Raikkonen sigue buscando su primera victoria desde su regreso a la Scuderia en 2014. Sus resultados este fin de semana también determinarán el futuro a corto plazo del equipo, aunque la composición de la pareja de pilotos para el año que viene ya es una preocupación secundaria para el director del equipo, Maurizio Arrivabene.