Aunque solo hubo unos pocos recién llegados en la temporada 2016, sus primeros resultados en carrera fueron dispares. A continuación ofrecemos un breve resumen de su rendimiento en su debut en la Fórmula 1.
La primera temporada puede dedicarse tanto a aprender los entresijos del oficio como a luchar por el podio, y la primera carrera de este año lo ha demostrado. El regreso de Renault al automovilismo, con su emblemática librea amarilla, causó sensación, pero el equipo francés se había fijado un objetivo más modesto: simplemente cruzar la línea de meta. El novato Jolyon Palmer, hijo del antiguo piloto de Tyrrell David Palmer, encarnaba esta ambición pragmática. Tras superar a su compañero de equipo Kevin Magnussen en la clasificación, el británico evitó el caos de la primera vuelta, en la que Magnussen tuvo que volver a boxes con un pinchazo, y llevó su Renault al puesto 11, justo por debajo de los puntos, pero exactamente como quería el jefe del equipo, Frédéric Vasseur.
Al otro lado de la parrilla, los dos recién llegados de Manor se afanaban en acumular kilómetros. El alemán Pascal Wehrlein y el indonesio Rio Haryanto recibieron coches que no ofrecían una velocidad excepcional, pero la experiencia fue inestimable. El fin de semana de Haryanto se echó a perder desde el principio cuando chocó contra el Haas de Romain Grosjean cuando el francés salía del pit lane durante la tercera sesión de entrenamientos libres. Este incidente, atribuido en gran medida a la salida de boxes del equipo, le valió al piloto de 23 años una penalización en la parrilla de salida que le obligó a salir desde la cola del pelotón. A continuación, un problema técnico puso fin a su carrera casi nada más salir. Wehrlein, por su parte, logró mantenerse en el pelotón de cabeza, terminando junto al Sauber de Felipe Nasr y el McLaren de Jenson Button, pero aún así en la cola del pelotón. Para una escudería que esperaba dar la sorpresa tras equipar sus coches con un motor Mercedes, el resultado fue modesto, pero no exento de mérito. Sin embargo, fueron los recién llegados de Haas los que acapararon los titulares. En un debut que recordó a la sorprendente entrada de Toyota en 2002, Romain Grosjean consiguió los primeros puntos del equipo en su primer Gran Premio, marcando así un comienzo histórico para una nueva escudería en la Fórmula 1.