El Gran Premio final decidirá el título mundial de 2014, y Pitstop se pregunta qué piloto merece realmente la corona.
El campeonato de Fórmula 1 de 2014 se decidirá en Abu Dabi, un resultado que no sorprende a nadie. Con 50 puntos aún en juego, era probable que el título se decidiera en la última carrera, sobre todo porque Mercedes ha adoptado un enfoque no intervencionista, dejando que sus dos pilotos compitan libremente entre sí a lo largo de la temporada. En este momento, Hamilton aventaja a Rosberg en 17 puntos, pero incluso esa ventaja puede evaporarse en un solo Gran Premio. Lo mismo ocurriría con un sistema de puntuación normal, pero ahora hay mucho más en juego. Los críticos podrían denunciar rápidamente una victoria de Rosberg como injusta, pero no sería un robo. El palmarés de Hamilton, con diez victorias frente a las cinco de Rosberg, sugiere que tiene más derechos, pero un campeonato también se basa en la regularidad, y en ese aspecto el alemán lleva la ventaja. Las diez pole positions de Rosberg resaltan aún más su ritmo, aunque Hamilton le haya superado a menudo en la clasificación general. En sus duelos, Hamilton ha impuesto generalmente su voluntad, mientras que Rosberg se ha mostrado a veces indeciso. La experiencia adquirida en anteriores luchas por el título y una agresividad natural han influido, llevando a ambos pilotos al límite de sus capacidades físicas y mentales. La carrera del domingo en Interlagos ilustró esta determinación. Rosberg resistió la presión a pesar de sus recientes reveses, y Hamilton siguió luchando incluso cuando podría haber levantado el pie. Debo admitir que sentí una pizca de decepción por el hecho de que Hamilton no levantara el pie, no por malicia, sino porque un enfoque más prudente habría neutralizado la regla de la doble puntuación y habría dado a ambos pilotos las mismas oportunidades para la confrontación final. Independientemente de los abandonos o las diferencias entre los ganadores, el campeonato se decidirá en esta última prueba sin ningún tipo de desventaja artificial. Que gane el mejor piloto.
Sea cual sea el resultado el 23 de noviembre, el ganador será un campeón merecido, aunque algunos aficionados estén descontentos. Su decepción es comprensible después de una temporada tan dura, pero la calidad demostrada por ambos pilotos no da lugar a quejas. Al final, solo queda felicitar al campeón.