Dan Gurney, leyenda estadounidense del automovilismo que ganó cuatro Grandes Premios de Fórmula 1 y participó en la IndyCar y las 24 Horas de Le Mans, falleció el domingo a los 86 años a causa de una neumonía.
La imagen de una botella de champán descorchándose sobre una multitud eufórica se ha convertido en sinónimo de triunfo en el automovilismo, pero pocos saben que tiene su origen en un gesto espontáneo de un piloto estadounidense en Le Mans en 1966. Dan Gurney, que levantó la botella en el círculo de ganadores junto a su compañero de equipo A.J. Foyt, convirtió un simple gesto de celebración en un ritual duradero que aún hoy define los momentos de podio en este deporte.
Ese mismo año, Gurney, que ya era un pionero entre los pilotos estadounidenses de Fórmula 1, decidió seguir su propio camino y fundó la escudería Eagle. Apenas doce meses después, su joven escudería logró la victoria en el Gran Premio de Bélgica, consolidando así su reputación como piloto y propietario de escudería capaz de convertir sus ambiciones en resultados.
La influencia de Gurney se remonta a sus inicios en la categoría reina en 1959, cuando se puso al volante de un Ferrari y rápidamente demostró que podía competir al más alto nivel. En once temporadas y 86 salidas en Grandes Premios, consiguió cuatro victorias y, al volante de un Porsche, logró la primera victoria de la marca en la Fórmula 1 y un tercer puesto en el campeonato de 1961.
El mundo del automovilismo lloró su pérdida el domingo 14 de enero de 2018, cuando las complicaciones derivadas de una neumonía se llevaron su vida. Su familia publicó una sincera declaración en la que indicaba que «con una última sonrisa en su hermoso rostro, Dan falleció poco antes del mediodía de hoy… Con profunda tristeza, pero también con gratitud en nuestros corazones por el amor y la alegría que nos has brindado durante tu vida, te decimos “buen viaje”.
El legado de Gurney perdura no solo en los libros de récords, sino también en los jubilosos chorros de champán con los que ahora se saluda a cada ganador, un homenaje apropiado a un hombre cuyo espíritu de celebración e innovación ha dejado una huella indeleble en el automovilismo.