Nico Hulkenberg coronó su último fin de semana ganando las 24 horas del Manche, añadiendo así un nuevo y prestigioso título a su palmarés, una hazaña notable para un piloto que sigue en activo en la Fórmula 1.
Desde 1991, ningún piloto habitual de Fórmula 1 había añadido una victoria en Le Mans a su palmarés, hasta que Nico Hülkenberg lo consiguió. El alemán, que debutó en este deporte con Force India en 2014 tras acumular 79 salidas en Grandes Premios, ha sido aclamado durante mucho tiempo como un auténtico talento que nunca ha tenido la oportunidad de pilotar un coche de F1 de última generación. Su triunfo en la clásica carrera de 24 horas confirmó todas las valoraciones positivas sobre sus habilidades. El debut de Hulkenberg en Le Mans fue digno de un cuento de hadas. Compartió la cabina del Porsche con dos jóvenes pilotos, el neozelandés Earl Bamber, de 24 años, y el británico Nick Tandy, de 30, y juntos inscribieron sus nombres en la historia del automovilismo.
Sin embargo, su trayectoria hasta ese momento no había sido nada fácil. En 2010, con solo 22 años, consiguió un asiento en la famosa escudería Williams, que aún buscaba volver a alcanzar el éxito. Superó a su veterano compañero de equipo Rubens Barrichello e incluso consiguió la pole position en el Gran Premio de Brasil en condiciones difíciles. A pesar de este prometedor comienzo, Williams, acosado por dificultades financieras, prefirió bloquear su camino contratando al más afortunado Pastor Maldonado para la temporada siguiente. Hulkenberg se unió entonces a Force India, primero como piloto de pruebas y luego como piloto de carreras, después de que los problemas legales de Adrian Sutil obligaran a su compatriota alemán a abandonar la escudería. Siempre ávido de resultados más competitivos, se unió a Sauber en 2013, una escudería motorizada por Ferrari. La temporada comenzó de forma desastrosa con un coche poco competitivo, pero con el paso de los meses consiguió que la máquina rindiera al máximo, luchando regularmente por los puntos contra escuderías como Ferrari y Lotus.
Después de considerar brevemente dejar Sauber a mediados de año, honró su contrato y firmó un acuerdo de dos años para volver a Force India en 2014. El bien diseñado chasis indio le permitió lograr un sólido rendimiento, aunque su compañero de equipo Sergio Pérez le robó el protagonismo al subir al podio en Baréin. Debido a los limitados fondos, el equipo no pudo seguir el ritmo de sus rivales y perdió terreno a lo largo de la temporada. El año 2015 resultó aún más difícil: graves dificultades financieras impidieron a Force India proporcionar un coche capaz de sumar puntos de forma regular. Sin embargo, Hulkenberg y Pérez obtuvieron puntos inesperados en las primeras carreras, con la esperanza de que las mejoras introducidas a mitad de temporada invirtieran la tendencia. Frustrado por el estancamiento en la F1, el alemán se pasó a las carreras de resistencia y participó en las 24 Horas de Le Mans con Porsche. Dado que sus compromisos en la F1 no le impedían participar en el evento, tenía muchas posibilidades de triunfar. Tras una clasificación honorable, Hulkenberg, Bamber y Tandy soportaron 24 horas agotadoras y se alzaron con la victoria, con Hulkenberg cruzando la línea de meta en primer lugar. Esta victoria le devolvió la moral y le abrió nuevas perspectivas para el futuro de su carrera como piloto.