La Fórmula 1 y Ruanda parecen estar acercándose a un futuro Gran Premio. Si bien el regreso a África resulta atractivo, ¿es Ruanda la elección adecuada, sobre todo teniendo en cuenta que Kyalami lleva mucho tiempo esperando su turno?
«Son serios», declaró Stefano Domenicali, director general de la Fórmula 1, en referencia a los impulsores de esta última propuesta. La idea es audaz y poco convencional: los monoplazas más rápidos del mundo podrían volver a África, esta vez a Ruanda.
Sería una evolución bienvenida, ya que este deporte no ha vuelto al continente desde 1993, año en que Alain Prost ganó la victoria para Williams. Pero, ¿es Ruanda el lugar ideal? El país está ansioso por acoger grandes eventos y muestra un crecimiento económico prometedor, pero algunos observadores se muestran escépticos y han expresado sus reservas.
Más al sur, Sudáfrica lleva mucho tiempo en el punto de mira de la F1. El país acogió carreras en East London en 1962, 1963 y 1965, luego en Kyalami de 1967 a 1985, y de nuevo en 1992 y 1993. Aunque Kyalami no cuenta actualmente con la certificación FIA Grado 1 necesaria para un Gran Premio, unas modestas mejoras podrían ponerlo a la altura de las normas por un coste muy inferior al de un circuito completamente nuevo. El renacimiento de Kyalami sería un guiño nostálgico a la época en la que leyendas como Senna, Lauda y Prost hicieron historia, y costaría mucho menos que empezar de cero.
Por ahora, sin embargo, Ruanda ocupa la pole position. Los aficionados que esperan el regreso de Kyalami tendrán que ser pacientes, o incluso resignarse a la idea de que quizá nunca llegue a producirse. Aunque el circuito ruandés aún no atrae a las multitudes, el simple hecho de que la F1 vuelva a África después de más de tres décadas es un paso positivo hacia un campeonato verdaderamente mundial. Esto también podría hacer sonreír a Lewis Hamilton, el siete veces campeón que lleva meses abogando por un Gran Premio africano. Con Domenicali al mando, el deporte podría experimentar una sorpresa, buena o mala. Desde su llegada, el italiano ha sido criticado por dar a la F1 una imagen algo artificial, por lo que el entusiasmo por una carrera en Ruanda debería atenuarse con cautela. Tomemos el ejemplo de Vietnam: el calendario sigue a la espera. Quedan preguntas clave: ¿podrá Ruanda mantener su estabilidad económica? ¿Evitará financiaciones dudosas o acuerdos turbios y podrá mantener un Gran Premio a largo plazo? Antiguas sedes como India, Valencia y Malasia han desaparecido del calendario tras solo unos años. Los datos económicos de Ruanda son alentadores: un PIB de 13 310 millones de dólares en 2022, frente a los 220 millones de dólares de 1970, lo que demuestra un crecimiento constante. Pero la verdadera prueba será saber si estas finanzas serán suficientes para sostener un Gran Premio de F1 durante más de una o dos temporadas, o si este evento se convertirá en otro capítulo efímero de la historia de este deporte.