Editorial: La sabiduría habla

Editorial: La sabiduría habla
Crédito: FanF1

El Gran Premio de Emilia-Romaña, previsto para este fin de semana, ha sido cancelado sin controversia. Esta vez, la Fórmula 1 ha demostrado sentido común, y eso es algo positivo.

La F1 al estilo americano no siempre ha sido popular. Podemos citar los intentos obsoletos de hacer espectacular la categoría reina con una serie de artilugios, como las absurdas presentaciones de los pilotos al estilo de un combate de boxeo y los reglamentos redactados a menudo con precipitación.

Esta vez, el deporte, en colaboración con la FIA, ha adoptado un enfoque lógico y proactivo: ¿cómo organizar un Gran Premio en circunstancias tan difíciles? Las inundaciones en Emilia-Romaña han causado varias muertes, han obligado a cerrar las escuelas y han inundado las calles de Bolonia, así como los paddocks de F1, F2 y F3.

A partir de ahí, la elección era clara: solo podemos felicitar a la F1 por tomar la iniciativa en lugar de imponer una carrera ficticia (pensemos en Spa 2021). Los servicios de emergencia, ya desbordados, no habrían podido rescatar eficazmente a los habitantes de la provincia italiana. Además, las condiciones, en particular la llegada y salida de los espectadores, habrían creado numerosos problemas. El Gran Premio de Mónaco se celebra este fin de semana y podría haberse visto comprometido por posibles retrasos, aunque la lluvia aún podría afectar a la carrera. Nunca sabremos cómo habría sido el Gran Premio de Emilia-Romaña. ¿Habría flaqueado Red Bull? ¿Habría conseguido Alonso por fin una victoria que parecía estar a su alcance? ¿Habría podido Ferrari recuperar el protagonismo en su propio terreno? Estas preguntas seguirán sin respuesta.