Brasil nos ha ofrecido un nuevo espectáculo grandioso, que nos ha dejado con ganas de más. Una vez más, las multitudes se han reunido en gran número para animar a los pilotos en la pista.
El Gran Premio de Brasil ha vuelto a demostrar por qué es uno de los momentos más destacados del calendario de la F1. Kevin Magnussen sorprendió a todos al conseguir la pole position, mientras que George Russell celebró su primera victoria en un Gran Premio. Interlagos hizo honor a su reputación de ofrecer emocionantes batallas y espectaculares llegadas, y la remontada de Lewis Hamilton, primero en la carrera sprint y luego en la carrera principal, mantuvo en vilo al público brasileño. Los gritos de los aficionados amplificaron cada momento en la pista, añadiendo esa chispa extra que hace que el evento sea tan especial. Incluso sin ningún piloto local en liza, Brasil recordó al mundo que es el paraíso del automovilismo. Con un ambiente tan animado dentro y fuera del circuito, es difícil discutir que la carrera debería permanecer al final de la temporada en lugar de ser sustituida por nuevas sedes.