Editorial de Las Vegas: El fiasco de los primeros días

Editorial de Las Vegas: El fiasco de los primeros días
Crédito: FanF1

Nos habían prometido una gran fiesta para el Gran Premio de Las Vegas, pero no se materializó. Tras un incidente ocurrido ocho minutos después del inicio de los entrenamientos libres, los aficionados fueron expulsados y los precios alcanzaron niveles récord, por lo que habrá que replantearse el enfoque.

Lo que debía ser un fin de semana espectacular se convirtió en un auténtico desastre. Tras constatar una ralentización en la venta de entradas, los organizadores redujeron los precios de las localidades más caras para atraer al público, pero finalmente denegaron el acceso al circuito a esos aficionados por «razones de seguridad».

Si la FIA, la Fórmula 1 y otras autoridades competentes se preocupan realmente por la seguridad, tal vez deberían reconsiderar la organización de carreras en las calles de las ciudades. Las vías públicas entrañan peligros como alcantarillas y rejillas de drenaje en medio de la pista, a diferencia de los circuitos especialmente diseñados para este fin, donde estos obstáculos se colocan a los lados.

Este problema no es nuevo. George Russell lo experimentó amargamente en Bakú hace unas temporadas. Hoy, Ferrari se enfrenta a unos gastos de reparación que ascienden a varios cientos de miles de euros, un duro golpe que pesará mucho en las cuentas de la escudería en un momento en el que cada céntimo cuenta debido a las restricciones presupuestarias impuestas a este deporte. Mientras Ferrari y Carlos Sainz se enfrentan a las consecuencias de este incidente, cabe destacar la doble moral de Mercedes. Tras el accidente del coche del español, Ferrari solicitó que las piezas de recambio se excluyeran del cálculo de los costes, pero Mercedes bloqueó esta petición. Quizás esto forme parte del juego, pero cuando el mismo problema afecta al jefe del equipo, Toto Wolff, la postura cambia. El Gran Premio de Las Vegas se presentó como un espectáculo al estilo americano, pero la realidad fue bastante incómoda. La mirada avergonzada de Sergio Pérez antes del desfile de pilotos y el caos que reinó durante las presentaciones de los equipos antes de los entrenamientos libres lo dicen todo. La carrera del domingo transcurrió sin incidentes, a pesar del sorprendente accidente de Lando Norris, pero hay que replantearse los acontecimientos que la rodearon. Un formato más tradicional, menos centrado en el espectáculo, podría convertir el Gran Premio de Las Vegas en una cita ineludible.