Desde 2010, la FIA ha reformado el sistema de puntos de la F1, ampliando los puntos a los diez primeros y aumentando las diferencias entre las posiciones, especialmente para el ganador. Con equipos y pilotos dominantes, ¿sigue cumpliendo su objetivo esta estructura centrada en la victoria?
Tras el Gran Premio de México de 2023, Max Verstappen cuenta con 251 puntos de ventaja sobre su rival más cercano, Sergio Pérez, una diferencia superior a la que hay entre el segundo piloto y el último del campeonato. Esta disparidad plantea nuevas preguntas sobre si el sistema de puntuación, que no ha cambiado desde 2010, sigue cumpliendo su objetivo inicial, que es recompensar a los pilotos audaces en lugar de a los que se contentan con correr por los puntos.
Cuando la FIA revisó el sistema de puntuación para la temporada 2010, el deporte salía de una década sin una fuerza dominante clara. Ferrari había dominado a principios de la década de 2000, Renault había ganado dos títulos consecutivos en 2005 y 2006, Ferrari había recuperado la corona en 2007 y 2008, y Brawn GP había sorprendido a todos en 2009. El nuevo formato tenía como objetivo distribuir los premios de forma más amplia, dando a los equipos menos clasificados una oportunidad realista de sumar puntos.
El plan inicial preveía 13 participantes, pero solo 12 coches se alinearon para la primera carrera con las nuevas reglas. El cambio más importante fue la ampliación de las posiciones que daban derecho a puntos de ocho a diez, sustituyendo el sistema de 2009, que era 10-8-6-5-4-3-2-1. La asignación anterior parecía modesta si se tiene en cuenta una parrilla típica de 26 coches, y la estrecha diferencia de dos puntos entre los puestos del podio no animaba a luchar por la victoria.
| Puntos | |
| 1 | 10 |
| 2 | 8 |
| 3 | 6 |
| 4 | 5 |
| 5 | 4 |
| 6 | 3 |
| 7 | 2 |
| 8 | 1 |
El sistema revisado, que sigue vigente en la actualidad (excepto en las carreras de velocidad), distribuye los puntos entre los diez primeros clasificados:
| Posición | Puntos | |
| 1 | 1.º | 25 |
| 2 | 2.º | 18 |
| 3 | 3.º | 15 |
| 4 | 4.º | 12 |
| 5 | 5.º | 10 |
| 6 | 6.º | 8 |
| 7 | 7.º | 6 |
| 8 | 8.º | 4 |
| 9 | 9.º | 2 |
| 10 | 10.º | 1 |
Más allá de recompensar las mejores posiciones, esta distribución penaliza la falta de fiabilidad: un solo abandono puede suponer una pérdida de 25 puntos, lo que altera considerablemente la lucha por el título. Sin embargo, esta estructura, que antes fomentaba la agresividad, parece hoy consolidar el dominio. Desde 2010, el deporte ha experimentado períodos de supremacía evidentes: cuatro años consecutivos para Red Bull (2010-2013), ocho años para Mercedes (2014-2021) y el resurgimiento de Red Bull a partir de 2022. Cuando un equipo se encuentra en lo más alto de la jerarquía, a sus rivales les cuesta alcanzarlo, y la diferencia de puntos amplifica este efecto. El líder disfruta de una ventaja de siete puntos sobre el segundo, mientras que la diferencia entre el segundo y el tercero, o entre el tercero y el cuarto, se reduce a solo tres puntos. Solo en temporadas excepcionalmente reñidas, como en 2016, cuando se enfrentaron los compañeros de equipo Rosberg y Hamilton, o en 2021, con el duelo Verstappen-Hamilton, hemos sido testigos de verdaderas luchas en la pista por la victoria. El actual sistema de puntuación, al recompensar de forma desproporcionada al ganador, refuerza la «inmunidad» de un equipo dominante. Reducir la diferencia entre el primero y el segundo podría hacer que las victorias fueran menos decisivas y el campeonato más inclusivo, una reforma que muchos consideran necesaria para evitar que este deporte se convierta en un club exclusivo reservado a las potencias que marcan su época.