El éxito de Mercedes esta temporada no debe ocultar los orígenes del equipo que sustenta los logros del fabricante de automóviles alemán. Con sede en Brackley, esta escudería, ahora conocida como Mercedes AMG F1 Team, se llamaba Tyrrell Racing a finales de la década de 1990.
Cuando se rasca la brillante superficie de los Silver Arrows actuales, la historia que se perfila no es tanto la de una tecnología punta como la de una maraña de adquisiciones de empresas que se remonta a un modesto taller británico. Ken Tyrrell, el hombre que fundó la escudería homónima que en su día desafió el dominio de Ferrari, habría cumplido 90 años este año. Aunque ya no está entre nosotros, el legado que dejó sigue vivo en los chasis que ahora lucen el emblema de Mercedes. El regreso de Mercedes a la Fórmula 1 en 2010 no fue un nuevo comienzo, sino el último capítulo de una serie de adquisiciones. El gigante alemán compró Brawn GP, el sorprendente campeón de 2009, que a su vez había adquirido la escudería Honda, en dificultades, por la simbólica suma de un euro. Honda, a su vez, había comprado los activos de British American Racing, una escudería que solo existía porque Tyrrell había sido vendida a Craig Pollock en 1999. La cadena no se detiene ahí; patrones similares han remodelado otros nombres históricos: Lotus surgió de Toleman, Benetton y Renault; Red Bull surgió de Stewart y Jaguar; y Force India tiene sus raíces en Jordan, Midland y Spyker.
Lo que revela esta genealogía empresarial es una continuidad en la ambición. Aunque casi ninguno de los miembros del personal original de Tyrrell se ha quedado, el «ADN ganador» que animó a Stewart y Cevert en la década de 1970 parece haber sido heredado por la actual pareja estrella formada por Lewis Hamilton y Nico Rosberg. Mercedes ha logrado lo que Honda no pudo, es decir, transformar un legado complejo en un éxito duradero, reforzando así la idea de que, en la Fórmula 1, la lucha por la supremacía se basa tanto en adquisiciones estratégicas como en proezas técnicas. Puede que este deporte se haya convertido en una potencia financiera, pero la inquebrantable voluntad de cruzar la línea de meta en primer lugar sigue siendo el hilo conductor que une el pasado con el presente.