Niki Lauda falleció el 20 de mayo de 2019 y, cuatro años después, sigue siendo venerado tanto dentro como fuera de los circuitos. Estos son algunos de los momentos más destacados de la carrera del austriaco.
La muerte de Niki Lauda, el 20 de mayo de 2019, pocos días antes del Gran Premio de Mónaco, conmocionó al mundo de la Fórmula 1 y a toda la comunidad del automovilismo. El tres veces campeón del mundo dejó un legado duradero que sigue inspirando a las nuevas generaciones de pilotos.
Un héroe antes que un campeón
Lauda ganó su primer título en 1975 con Ferrari y comenzó la temporada 1976 como favorito indiscutible. Sin embargo, ese año se convertiría en el capítulo decisivo de su carrera. Si bien su rivalidad con James Hunt acaparó los titulares, fue el accidente de Nürburgring lo que convirtió a Lauda en una leyenda. Tras perder el control, su coche chocó contra las barreras, se incendió y le causó graves quemaduras y lesiones respiratorias. Sus compañeros pilotos se apresuraron a acudir en su ayuda, pero los médicos advirtieron que sus pulmones estaban gravemente dañados. Sorprendentemente, seis semanas después, Lauda estaba de vuelta en Monza, en la cabina, y todavía en la lucha por el campeonato. La última carrera, en Fuji, Japón, se disputó bajo una lluvia torrencial y, tras dos vueltas, Lauda decidió retirarse, ya que no quería arriesgar su vida tras el trauma que acababa de sufrir. James Hunt ganó el título, mientras que la decisión de Lauda confirmó su estatus como una figura valiente y prudente a la vez. Ganó un segundo campeonato en 1977, de nuevo con Ferrari, consolidando así su lugar entre los grandes nombres de este deporte.
El último acto en McLaren
Tras un breve descanso, Lauda se incorporó a McLaren en 1982 y añadió un nuevo capítulo a su historia. La temporada de 1984 estuvo marcada por un reñido duelo con el piloto francés Alain Prost, y Lauda ganó su tercer título mundial con medio punto de ventaja. Se retiró a finales de 1985, tras ganar campeonatos con Ferrari y McLaren, una carrera que pocos podrían haber imaginado al principio.
Influencia en Mercedes
Como director no ejecutivo de Mercedes, Lauda desempeñó un papel decisivo en el futuro del equipo. En particular, convenció a Lewis Hamilton para que dejara McLaren, entonces en declive, y se uniera a Mercedes al final de la temporada 2012, utilizando una mezcla de promesas y un poco de farol. La apuesta dio sus frutos: Hamilton ganó su segundo título mundial en 2014 y sumó otros cinco con la escudería alemana. Más allá de la contratación, Lauda desempeñó el papel de mentor y figura estabilizadora para los pilotos, ofreciéndoles consejos y manteniendo la disciplina dentro del equipo.
Dentro y fuera de los circuitos, Niki Lauda siguió escribiendo su leyenda. Incluso después de su fallecimiento en mayo de 2019, su recuerdo sigue vivo: su gorra roja, que solía llevar para ocultar sus graves quemaduras, sigue siendo un poderoso símbolo de su espíritu indomable.