En la Fórmula 1, los motores ya no son simples unidades de aspiración natural; el término «unidad motriz» se utiliza desde hace años y, en la actualidad, varios componentes se combinan para producir alrededor de 1000 CV.
Cuando se levanta el telón de un Gran Premio, todas las miradas se dirigen hacia los pilotos, pero el verdadero drama suele desarrollarse a puerta cerrada en las fábricas de motores. Según algunas fuentes, los motores de esta temporada ya rozan la barrera de los 900 caballos, mientras que otros expertos afirman que solo la parte de combustión ha superado los 1000 caballos, aunque nada se ha confirmado oficialmente.
El exdirector de Renault, Cyril Abiteboul, rompió su silencio en Auto Hebdo, afirmando que el motor de su equipo desarrolla al menos 1000 caballos cuando se suman los 161 caballos del MGU-K. «Hemos superado el umbral del kilovatio en varios Grandes Premios», declaró, «y los datos (gráficos, mediciones, registros GPS) lo confirman. Lo único que nos frena es el riesgo de sobrecargar el motor». La física no miente. Los hipercoches pueden alcanzar los 1000 CV, pero transportan alrededor de dos toneladas de metal. Por el contrario, un coche de F1 solo pesa 745 kg con el piloto y, con una potencia anunciada de 1000 CV, tiene una impresionante relación potencia/peso de aproximadamente 1,34 CV por kilogramo (o 745 g por CV). Compárese esto con el Bugatti Chiron, que pesa alrededor de dos toneladas y tiene 1500 CV, lo que supone una relación de 0,75 CV/kg (1,33 kg por CV). En otras palabras, un coche de F1 ofrece aproximadamente el doble de potencia por kilogramo que un Chiron.
Desde un punto de vista técnico, la potencia del motor se mide en vatios, la unidad del Sistema Internacional que representa un julio de energía transferida por segundo. Los motores modernos de F1 son auténticos híbridos que combinan tres fuentes de energía: el motor de combustión interna turboalimentado, el MGU-H con recuperación de calor y el MGU-K con recuperación cinética, este último almacena su energía en una batería de alta capacidad. Esta combinación permite a los equipos sacar el máximo partido de cada julio de combustible y electricidad, al tiempo que mantienen en secreto la potencia total.