Adrian Sutil no debería estar en la parrilla de salida de la F1 en 2015, su primera ausencia desde 2012 tras sus problemas legales. ¿Podría tener una nueva oportunidad de volver en los próximos años?
Cuando una velada en Mónaco se convirtió en un drama judicial, la trayectoria de Adrian Sutil en el mundo del automovilismo pareció de repente tan tumultuosa como las calles por las que había corrido bajo la lluvia. La carrera del alemán, marcada por destellos de genialidad en un coche que rara vez le dio una oportunidad, se vio tan afectada por las desgracias fuera de la pista como por su talento en ella.
Procedente de una familia de músicos profesionales, Sutil cambió las teclas del piano por un casco de piloto, entrando en la Fórmula 1 en una época en la que Alemania inundaba la parrilla de salida tras la era de Michael Schumacher. Las expectativas eran altas: un año antes, Nico Rosberg había sido presentado como un futuro campeón, y su compatriota Nico Hülkenberg llegó a la escena esa misma temporada. Pero, a diferencia de sus compañeros, que habían conseguido plazas en escuderías bien establecidas como Williams, Sütil debutó en un equipo en constante cambio, primero Spyker y luego Force India, bajo la dirección del magnate indio Vijay Mallya. Esta falta de estabilidad no le impidió vivir momentos de gloria. En los entrenamientos bajo la lluvia en Mónaco, dominó la clasificación, superando a los pesos pesados del deporte. Unas semanas más tarde, las mismas condiciones húmedas en Japón le permitieron sumar su primer punto, colocando a Spyker por primera vez en el mapa de la Fórmula 1. Cuando Force India finalmente encontró su lugar, Sutil disfrutó de cuatro temporadas completas, demostrando en varias ocasiones su talento en el circuito de Montecarlo, antes de ser eclipsado por el veterano Giancarlo Fisichella, que dominaba mejor que nadie el caprichoso chasis.
La pole position de Fisichella en Spa-Francorchamps en 2009, la primera y, hasta la fecha, única de Force India, desvió la atención de los medios de comunicación del buen rendimiento de Sutil en Italia, donde salió segundo y terminó cuarto. Sin embargo, en los años siguientes, las promesas no se materializaron en podios. En 2011, una velada entre amigos con Lewis Hamilton terminó en una pelea con el propietario de Lotus, Eric Lux, en una discoteca londinense. Este altercado le valió una multa de 200 000 euros y una pena de 18 meses de prisión condicional por agresión, un duro golpe legal que también rompió su amistad con Hamilton y le costó su puesto en Force India.
Tras un año alejado de los circuitos, Sutil regresó en 2013, bloqueando el esperado ascenso de Jules Bianchi. Un prometedor comienzo en Australia, donde lideró brevemente la carrera, se vio rápidamente eclipsado por una temporada mediocre, lo que llevó a Mallya a sustituirlo por Hülkenberg para 2014. Sauber, ahora equipado por Ferrari, parecía ser el siguiente paso lógico, pero la época estaba dominada por los motores híbridos de Mercedes. Sin los recursos necesarios para desarrollar el coche, Sutil terminó el año sin sumar ningún punto y fue despedido a pesar de tener un contrato que debería haberlo mantenido más tiempo.
Los rumores sobre un puesto en la nueva escudería de Gene Haas para 2016 mantuvieron su nombre en circulación, lo que sugería que un piloto experimentado podría guiar a un equipo incipiente a lo largo de su primera campaña. Sin embargo, si el piano sigue siendo su primer amor, tal vez las teclas le ofrezcan la redención que su tumultuosa carrera en la Fórmula 1 le ha negado.