Aunque Mercedes y Lewis Hamilton ya han ganado los dos campeonatos, el Gran Premio de final de temporada sigue siendo muy importante para varios pilotos y escuderías.
Ahora que la temporada 2015 llega a su fin, la clasificación del campeonato está prácticamente decidida. Mercedes logró su segunda victoria consecutiva en Sochi, mientras que Lewis Hamilton consiguió su tercer título mundial en el circuito urbano de Austin. En México, la lucha por el segundo puesto entre Sebastian Vettel y Nico Rosberg se decidió en el circuito natal de los hermanos Rodríguez, donde Rosberg se llevó los puntos, mientras que Vettel, inusualmente propenso a cometer errores para un cuádruple campeón, dejó escapar su oportunidad. Los puntos restantes en Brasil solo formalizan ahora el segundo puesto del otro piloto de Mercedes. Una vez terminadas las luchas por el título, el Gran Premio de Abu Dabi en Yas Marina, que cierra la temporada, promete poco suspense para el campeonato, pero mucho espectáculo en la pista. Liberados de toda presión, los pilotos pueden correr sin reservas, siempre que sus equipos se lo permitan.
Más abajo en la clasificación, la lucha por el cuarto puesto se intensifica. Solo un punto separa a los finlandeses Kimi Raikkönen y Valtteri Bottas, y las recientes tensiones (disputas en Rusia y México) han convertido su rivalidad en una lucha personal que pone en juego el orgullo de Ferrari y Williams.
Justo detrás de ellos, la lucha por el simbólico décimo puesto podría dar lugar a la batalla más intensa del fin de semana. Nico Hülkenberg, recién salido de una victoria en Le Mans, Max Verstappen, la revelación de la temporada, y Romain Grosjean, deseoso de terminar su mandato en Lotus por todo lo alto, están separados por solo tres puntos, lo que promete un enfrentamiento reñido.
En Red Bull se avecina una batalla de egos, con Daniil Kvyat diez puntos por delante de Daniel Ricciardo. El australiano, que ha tenido una temporada difícil, estará desesperado por terminar con buen pie y por delante de su compañero de equipo. Todas estas intrigas secundarias garantizan que la última carrera, a pesar de su falta de interés para el campeonato, valdrá cada céntimo antes de que el calendario de la F1 entre en hibernación durante el verano.