Desde su despido de Red Bull, Daniil Kvyat ya no es el mismo; en solo unas semanas ha pasado de ser una joven promesa a convertirse en un piloto acabado, y estaba claro que el ruso nunca formaría parte del futuro de la escudería austriaca.
El mercado de pilotos de Red Bull siempre ha sido una apuesta arriesgada, y los cambios de 2014-2015 demostraron lo volátil que podía ser la fórmula. Cuando Sebastian Vettel, cuatro veces campeón del mundo, anunció su salida de la escudería austriaca a finales de 2014, el equipo se vio sorprendido. Red Bull pidió al campeón que mantuviera la noticia en secreto mientras los directivos se afanaban por encontrar un sustituto, pero el tiempo apremiaba y la cantera de talentos era limitada.
La solución vino de dentro: los dos pilotos de Toro Rosso, Jean-Eric Vergne y el joven ruso Daniil Kvyat, eran los únicos disponibles. A pesar de los mejores resultados de Vergne en Faenza, la jerarquía de Red Bull, dirigida por Helmut Marko y Dietrich Mateschitz, se decantó por Kvyat, menos experimentado. En aquel momento, Carlos Sainz Jr. y Max Verstappen, entre otros, aún estaban al margen de la Fórmula 1, y el equipo prefirió a un piloto conocido, aunque modesto, antes que a un recién llegado que aún no había demostrado su valía. Kvyat formó equipo con el australiano Daniel Ricciardo, en plena forma, que acababa de completar una sólida temporada 2014. El primer año del ruso fue desigual: consiguió puntos honorables y en ocasiones brilló, dando guerra a Ricciardo, pero nunca llegó a consolidarse en el equipo senior. A finales de 2015, Red Bull seguía viendo potencial en él y lo mantuvo para 2016, pero la presión se intensificó.
La temporada 2016 salió mal. Bajo el peso de las expectativas y de una dirección deseosa de promocionar a Verstappen, Kvyat cometió una serie de errores inusuales, entre ellos dos colisiones con su antiguo compañero de equipo Vettel. Estos incidentes marcaron el final de su paso por Red Bull; Marko, rápido en corregir la decisión de 2014, degradó a Kvyat e incorporó a Verstappen al equipo. De vuelta en la mitad de la clasificación, Kvyat lucha por reconstruir su reputación. En comparación con Carlos Sainz, siempre rápido, su rendimiento se queda atrás, lo que hace improbable su regreso a Red Bull. Con un mercado de pilotos cada vez más restringido y sus recientes resultados en el punto de mira, parece cada vez más incierto que pueda conseguir otro asiento en la Fórmula 1.